Cómo conseguir la biomecánica de running de un profesional

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La biomecánica del running es un término de gran interés para cualquier atleta que empieza con el running. Y es que a pesar de que muchos creen que correr es algo que el cuerpo hace por arte de magia, la verdad es que todo lo que hacemos en la pista de carreras tiene un sentido y un propósito.

Solo hace falta abrir un poco los ojos: los corredores con buena técnica, esos que siempre corren de una manera peculiar, nunca parecen agotarse o sentirse incómodos con su postura. Pues bien, llegar a ese punto requiere trabajo, pero no es imposible.

Para que logres mejorar la técnica al correr, en este artículo nos centraremos en estudiar los principios de la biomecánica del running, paso a paso.

Cómo correr como un profesional

¿Existe una forma perfecta para correr?

Lo primero que hay que saber sobre la biomecánica a la hora de correr es que es un tema de muchas opiniones. Es casi imposible encontrar a dos corredores profesionales que tengan un mismo estilo para correr en una carrera. Y no tendría por qué ser de otra forma.

La forma de correr en una competición dependerá de dos factores: el tipo de carrera de que se trate y las condiciones propias del corredor. De este modo, no es el mismo paso el que se utilizaría para afrontar un 5K en un terreno mayormente llano que en una media maratón en un terreno irregular. A esto hay que sumarle el tiempo de entrenamiento y capacidades aeróbicas del corredor.

A lo que nos referimos, entonces, no es a encontrar una forma única y perfecta de correr -que no existe-, sino a identificar los principios básicos de la marcha que nos ayudan a ser más eficientes y adaptarnos a cualquier terreno. Entendiendo esto, podremos avanzar realmente.

Consejos para conseguir una buena biomecánica al correr

Principios básicos de la biomecánica del running

1. Postura general del cuerpo

La norma general es clara: cuanto más rápido quieras correr, más deberás inclinarte hacia delante. Esto permite que tu tren superior haga una especie de contrapeso, aprovechando mejor la gravedad y permitiéndote mover tus pies con mayor libertad.

Ahora bien, mientras que para el sprint el cuerpo va formando una diagonal clara bastante inclinada hacia delante, en el running tradicional la postura es más sutil. Los entrenadores sugieren que desde los hombros a los talones deberían haber unos dos o tres grados de inclinación. Esta inclinación debería hacerse principalmente desde las caderas, manteniendo la espalda recta.

Principios de la biomecánica del running

2. Posición de la cabeza

Aunque a simple vista no lo parezca, la cabeza también juega un rol importante en la biomecánica del running. Si tenemos la vista muy en alto, acabaremos extendiendo excesivamente la espalda baja; mientras que si miramos por completo al suelo, pondremos un gran peso sobre la espalda media.

Al correr, nuestra vista debe estar al frente, con el mentón paralelo al suelo, en un punto medio donde la espalda no se resienta. Esto no solo evitará molestias en la espalda, sino que mantendrá el pecho abierto, permitiéndote recibir más oxígeno.

Cómo colocar la cabeza al correr

 

3. Balanceo de brazos

La mayoría de los corredores novatos no saben muy bien por qué se deben balancear los brazos al correr. Es por eso que si vemos a cinco corredores principiantes distintos, veremos cinco formas de balancear los brazos completamente diferentes.

El balanceo de brazos en el running cumple un propósito simple: evitar la rotación en el tren superior del cuerpo, para que esta no estorbe al desplazamiento de las piernas.

La postura correcta para balancear los brazos al correr es con los codos atrás, cerca del tronco, doblados de modo que los antebrazos queden paralelos al suelo. Del mismo modo los antebrazos deberán ir de arriba abajo, siguiendo la cadencia de los pies, y cada vez que bajen, las uñas deberían tratar de hacer un mínimo contacto con las caderas.

Cómo balancear los brazos al correr

4. Cadencia de paso

Este es probablemente el factor más importante de la biomecánica del running: saber cómo pisar.

Muchos corredores piensan que entre más largos sean sus pasos, más rápido avanzarán. Esto aparenta tener lógica, pero en realidad es un concepto erróneo.

Cuanto más largos son nuestros pasos hacia delante, mayor es el impacto que recibimos al pisar. Esto trae dos consecuencias desagradables: mayor dolor en las articulaciones a mediano plazo, y mayor tiempo de recuperación para volver a asumir la postura de desplazamiento.

Lo mejor es correr con pasos cortos pero constantes, donde el pie vaya apenas por delante de la línea de los hombros. El tiempo de recuperación de la postura será menor, las piernas recibirán menor impacto y el cuerpo se agotará menos en general.

Cómo correr más rápido sin cansarse

Referencia

  • Shakeshaft, Jordan. How to Score Perfect Running Form Like the Pros. Para Daily Burn. [Revisado en octubre de 2017].