7 tipos de personas que jamás tendrán éxito laboral

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Cualquiera que haya trabajado en un ambiente competitivo lo sabe muy bien: desarrollar habilidades sociales en el ambiente laboral puede ser tan importante como aprender las habilidades técnicas propias del trabajo.

En los trabajos, sin darnos cuenta, acabamos interpretando papeles que pueden jugar en nuestra contra a la hora de ser productivos y obtener el respeto de nuestros compañeros y superiores. El egoísmo, la egolatría o la baja autoestima son trabas que nosotros mismos ponemos en nuestro camino, y que nos pueden resultar caras.

Para que puedas mantener el equilibrio entre ser competitivo y ser buen compañero trabajo, es útil que sepas reconocer los 7 tipos de personas que nunca tendrán éxito laboral.

Cómo tratar con los compañeros de trabajo

7 tipos de trabajadores que jamás tendrán éxito

1. El cobarde

El miedo es una emoción básica y primaria. Todas las personas tienen algún temor y esto hace que sea un sentimiento tan limitador como beneficioso.

Comúnmente, el miedo puede persuadir a una persona y hacerla reconsiderar sus acciones, logrando protegerla de todo lo dañino. En el ambiente laboral, sin embargo, este sentimiento suele ser negativo.

Las personas que se dejan llevar por el miedo pueden comportarse de forma perjudicial, actuando sin reflexionar, causando así grandes problemas con sus compañeros de trabajo. Cuando alguien se deja llevar por este sentimiento y actúa de forma impulsiva es considerado cobarde. Buscará disimular sus errores y muchas veces ir por lo que no es correcto, haciendo que sus colegas le vean como una persona poco disciplinada.

Consecuencias de trabajar con personas cobardes

2. El arrogante

Mientras que la confianza en uno mismo es algo positivo y una cualidad necesaria en cualquier líder, la arrogancia es todo lo contrario: refleja una inseguridad subyacente y a largo plazo hace que las personas a nuestro alrededor desconfíen de nuestro criterio y habilidades reales.

En un ambiente laboral, una persona arrogante se caracteriza por ser impositiva: siempre intenta que las cosas se hagan a su manera y rara vez escucha las contribuciones de los demás.

Pese a lo que su fachada parece transmitir, estudios como uno de la Universidad de Akron han demostrado que las personas arrogantes son en general poco productivas, causan problemas en sus grupos y normalmente acarrean problemas cognitivos.

Errores de convivencia en el ambiente laboral

3. El gregario

Las personas de mentalidad gregaria suelen salirse con la suya porque aparentan ser personas que saben trabajar en grupo. Son los que siempre te dirán que no te salgas de las normas, que hay que respetar «el modo en que siempre se han hecho las cosas», siempre con la excusa de que hay que buscar lo mejor para todos.

Detrás de su apariencia amistosa y disciplinada, este tipo de personas simplemente transmiten sus inseguridades al grupo. No dejan espacio a la creatividad, no fomentan un espacio de interacción libre y no respetan realmente a los otros. En cierta forma, son la otra cara de la moneda del arrogante.

Peligros de tener a personas gregarias como compañeros de trabajo

4. El temperamental

Es normal que nuestras emociones salgan a flote de vez en cuando en el trabajo; después de todo, no somos máquinas. Sin embargo, hay personas que viven con las emociones a flor de piel, al punto en que dejan que estas los dominen y acaban atropellando a quienes están a su alrededor.

Las personas temperamentales son uno de los peores tipos de personas para convivir en el trabajo. Descargan sus emociones sobre los demás sin ninguna consideración, haciéndonos sentir que su furia es por culpa nuestra.

Sin duda, no es un tipo de persona con la que se pueda contar a la hora de asumir un compromiso importante en el trabajo.

Cómo comportarse para tener éxito laboral

5. La víctima

Otro grupo sobre el que es difícil emitir un juicio. Las personas que se caracterizan como víctimas normalmente se ganan el afecto de los demás al principio, pues nos resulta sencillo establecer un lazo de empatía con las situaciones difíciles por las que aseguran pasar, creando una identificación. No obstante, este efecto dura poco.

Las personas que tienden a jugar el rol de víctimas se vuelven muy buenas dando excusas. Sin importar cuál sea la situación que deben enfrentar, siempre encuentran una razón de peso para fallar: puede que su situación familiar no esté muy bien o que estén pasando por una dificultad económica, o simplemente el trabajo que se les pide les resulta demasiado agobiante. Nunca ven las dificultades como una oportunidad para aprender o mejorar, y a la larga acaban siendo olvidados por ser incompetentes.

Consecuencias de tener un papel de víctima en tu trabajo

6. El complaciente

Cuando se empieza en una empresa, lo común es que muchos jueguen el rol del complaciente. Se trata de esa persona dócil, dispuesta a aceptar cualquier salario o cualquier tarea sin negociar o debatir al respecto. Aunque esas personas pueden resultar agradables a sus superiores al comienzo, a largo plazo terminan teniendo relaciones tóxicas con ellos, pues es imposible decir «sí» a cualquier cosa todo el tiempo.

Ser muy complaciente a largo plazo conlleva muchas decepciones laborales: normalmente son personas olvidadas en los ascensos, sus criterios e ideas son poco tomados en cuenta y es fácil que otros tomen reconocimiento por ellos.

Si deseas ser respetado en tu trabajo, lo mejor es que te plantes de manera firme de vez en cuando y aprendas a negociar con tus superiores cuando sea necesario.

Qué habilidades sociales fomentar en el ambiente laboral

7. El que se disculpa demasiado

Aceptar tus errores e intentar solucionarlos siempre será una buena acción, pero todo en exceso suelen ser negativo, incluso ofrecer disculpas.

Las personas que se disculpan en exceso muestran poca confianza en sí mismos, haciendo que sus propuestas o acciones queden reducidas y sean poco valoradas.

Las disculpas innecesarias reflejan temor, búsqueda patológica de aceptación y pueden parecer una forma de evadir las responsabilidades. Tampoco es bueno restarle importancia a tus ideas, al igual que realizar tu trabajo solo para lograr la aprobación de los demás.

Analiza tus acciones: si crees tener la razón y realmente no estás ofendiendo a nadie, sigue adelante con tus objetivos.

Cómo agradar a tus jefes de manera correcta

Referencia

  • Bradberry, T. 9 types of people who never succeed at work. Para Business Insider. [Revisado en junio de 2018].

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