Deporte y sostenibilidad: ¿vamos por buen camino?

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Contenido del artículo


Las dudas sobre si deporte y sostenibilidad son conceptos compatibles llevan siendo cuestión que fue de polémica desde la década de los años 70. Ya entonces se dio la voz de alarma entre algunos sectores interesados en garantizar la protección y supervivencia del deporte amateur, especialmente en lo que se refiere a su continua desaparición frente a la cada vez más evidente comercialización del deporte.

Se especulaba sobre la corrosión de la ética del deporte bajo el manto de la racionalidad económica, así como las leyes del mercado, y es que nunca antes dos mundos tan distintos como la economía y el deporte se viesen tan unidos. Como consecuencia, podríamos decir que uno de ellos se está comiendo al otro. ¿El deporte camina hacia su propia destrucción y la del medio que le rodea, o es posible practicarlo sin sucumbir ante el consumismo y de forma respetuosa? Aquí te lo contamos.

Deporte y sostenibilidad

Solidaridad, deporte en equipo, rechazo al individualismo, defensa de la no profesionalización del deporte, carácter voluntario, o no asociacionismo son algunos de los ideales fundamentales en los que se basaba el deporte en la antigüedad. Sin embargo, si observamos el panorama deportivo de hoy, ¿qué vemos? ¿Se cumplen dichos prospectos?

baloncesto

En realidad, y tristemente, hoy vemos todo lo contrario. Observamos un deporte que se ha corrompido por la influencia del capital, que se ha convertido en un fenómeno depredador que confronta a las masas, que se asocia con la obtención beneficios como el reconocimiento o el dinero, o que incita a una competitividad salvaje y brutal que a veces cristaliza en problemas tan graves como el dopping.

¿Qué está ocurriendo? ¿Hacia dónde deambula el deporte como manifestación cultural? ¿Corre peligro? ¿Cómo podemos proteger el deporte y por consiguiente proteger a las personas y al medio ambiente? Hacia 1979, una agrupación científica alemana puso sobre la mesa los conflictos que existen entre el deporte y el medio ambiente.

Sin embargo, cuando se presentó dicha propuesta en la Junta General de la Federación de Deportes de Alemania (DSB), no fue especialmente bien recibida. El clima generalizado ante dicha cuestión estaba impregnado de desconfianza y recelo. ¿Deporte y medio ambiente? ¿Sostenibilidad en lugar de expansión económica? Esto no fue más que un reflejo de lo que está ocurriendo alrededor del planeta.

El fracaso de la unión entre deporte y sostenibilidad en los años 70 como precedente

Fue su escasa aceptación lo que la obligó a esperar cinco años para poder adquirir solidez política mediante una comisión llamada “Deporte y medio ambiente”. Eso sí, en este caso el comité no estaba compuesto por científicos.

¿Podemos pensar que la DSB encontró de pronto su amor por el medio ambiente? Resulta más probable asumir su repentino interés por mantener las apariencias. A partir de mediados de los años 70, el movimiento ecologista adquirió especial fuerza. Sus organizaciones se fortalecían y adquirían mayor relevancia alrededor de todo el mundo.

Dichas agrupaciones emergentes se convirtieron en una amenaza para el desarrollo del deporte como fenómeno global industrializado. Para ello se creó la comisión «Deporte y medio ambiente»: para transmitir una imagen de que se estaba trabajando desde unos ideales ecológicos y no contra ellos.

Resulta difícil controlar la evolución del deporte al mismo tiempo que se protegen sus bases fundamentales originales en lo que a moral y ética se refiere. Pero, ¿dónde se encuentra verdaderamente el obstáculo? En el dinero. Y, más concretamente, en la lucrativa industria que se ha generado alrededor del mundo del deporte.

Deporte y sostenibilidad carrera

Ética, industria y deporte hoy en día

Hoy en día, el deporte se ha convertido en sinónimo de una compleja maquinaria industrial contextualizada en el libre mercado y que presenta una red de interrelaciones opaca. Las conexiones que se producen dentro de este entramado industrial derivan en la formulación de una serie de negociaciones y acuerdos. Por supuesto, estos acuerdos están respaldados por una gran variedad de intereses, en su mayoría económicos. Esta conjunción de negociaciones es de tipo multinivel y desempeña un factor decisivo en la evolución del mundo deporte.

El mercado, en lo que respecta a moralidad, se halla desubicado. Podríamos decir que mercado y ética son dos conflictos que entran en conflicto muy a menudo, y que muchas veces incluso se excluyen. Muchas veces la economía encuentra la productividad, precisamente, en la disociación de ambos conceptos.

En realidad, la ética cuesta dinero y rompe el principio fundamental de la economía: la competencia dentro del mercado. Podríamos decir que aquellos agentes económicos que permiten aflorar los principios éticos en sus comportamientos sufren casi de forma inevitable pérdidas económicas. Además, no son elegidos ni tampoco reelectos aquellos integrantes de una junta directiva por dar prioridad a su responsabilidad ética. Al contrario, se utiliza como referencia el éxito económico cosechado.

Merece especial atención la presión que ejercen los medios de comunicación, los clubes deportivos o los sponsors. Todos ellos son agentes económicos directos o indirectos que buscan beneficios lo que limita el campo de actuación de la ética. Finalmente, obtenemos un resultado claro: Los ideales morales de los Juegos Olímpicos se acaban transformando en una mera estrategia de marketing.

deporte y sostenibilidad en las olimpiadas

Deporte y sostenibilidad: los problemas

Pero, ¿cómo se refleja todo esto en el día a día? Algunas de las manifestaciones más escuchadas con relación a los concepto de deporte y sostenibilidad son:

  • La innecesaria y magnitud de los Juegos Olímpicos: se trata de un evento extraordinariamente caro que perturba de forma directa o indirecta la economía global. Por ejemplo, se crean toda clase de infraestructuras que posteriormente no podrán volver a tener una utilidad.
  • Los macroeventos deportivos que se realizan alrededor de todo el planeta suponen unas cargas contaminantes innecesarias y elevadas. Y es que cada evento deportivo genera unos efectos que difícilmente pueden paliarse con el paso del tiempo. Construcción de infraestructuras, consecuencias ambientales, incremento de consumo de energía, acumulación de basura, multiplicación de los desplazamientos… Y podríamos continuar. ¿Sabías que según un estudio desarrollado por la Universidad de Cardiff (Gales) los eventos deportivos multiplican por siete el impacto negativo en el medio ambiente? Para que te hagas una idea, un maratón de Londres de corredores realizado en 2019 dejó una estela de ¡Nada más y nada menos que 350.000 botellas de plástico en diseminadas alrededor de la ciudad!
  • Dopping: Falta de control ante el consumo y tráfico de sustancias dopantes. Estas sustancias evolucionan con el paso del tiempo hasta adquirir formatos indetectables. Como consecuencia, los valores éticos y fundamentales del deporte se corrompen. Al final, adquieren mayor poder conceptos como la competitividad, la individualidad, y la obsesión de alcanzar la fama a cualquier precio.
  • Instrumentalización del deporte a favor de la economía y la política.
  • Problemas de seguridad: la celebración de eventos masivos y de calado internacional se traduce en aglomeraciones provocadas por fans que derivan en violencia en muchas ocasiones. Por otra parte, estos eventos hacen que las amenazas de ataques terroristas se incrementen de forma considerable.
  • Dependencia: a medida que las nuevas tecnologías se desarrollan se produce una mayor dependencia del deporte de ellas.

Mirando hacia el futuro

Pero, ¿qué rumbo llevará el mundo del deporte en la próxima década? ¿Seguiremos en un punto muerto en lo que respecta a ciertas problemáticas derivadas de la industria deportiva? Es importante saber que toda evolución requiere de cierta alteración. El mundo del deporte no es diferente al resto de manifestaciones culturales y por lo tanto no podemos esperar que su presencia crezca indefinidamente.

Mucho menos aún si se mantiene dentro de un sistema depredador y alejado en muchos aspectos de la ética y la responsabilidad social. ¿Qué será del Olimpismo en el futuro? ¿Se aprenderá a construir la base de deporte y sostenibilidad desde una perspectiva más moderada y respetuosa?

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