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El grado de grandeza: ¿Es justo comparar diferentes deportes?

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En estos últimos meses, mucho se comenta sobre determinadas estrellas del deporte profesional que son los mejores de la historia de sus disciplinas. A finales de verano, Roger Federer y Serena Williams anunciaron su retirada del tenis. Esto causó inmediatamente un debate sobre su posición entre los grandes de todos los tiempos, tanto en el tenis como en el deporte en general. Y la semana pasada pudimos ver a Lionel Messi levantar por fin el trofeo de la Copa del Mundo, lo que llevó a muchos a afirmar que Messi es ahora el mejor futbolista de la historia, o incluso el mejor deportista de todos los tiempos.

Todas estas afirmaciones suscitan polémica. La gente parece discutir mucho en las redes sociales sobre estas proclamaciones, y las discusiones pueden llegar a ser bastante acaloradas. La mayoría de las veces es divertido defender que un deportista es mejor que otro. No obstante, al fin y al cabo, también es un ejercicio inútil, sobre todo cuando discutimos sobre atletas que practican deportes diferentes. ¿Podemos, por ejemplo, decir que Messi es mejor que Federer o Williams? ¿Podemos argumentar que Wayne Gretzky es mejor que Usain Bolt? ¿Y Lebron James y Jackie Joyner-Kersee?

Es difícil juzgar a los deportistas de equipo

Lo interesante del debate es que los deportistas pueden influir en su deporte de diferentes maneras. En el caso de Messi, por ejemplo, siempre estuvo en grandes equipos, como el FC Barcelona y el París Saint Germain. Ganó numerosos trofeos con esos clubes, pero uno podría argumentar que los trofeos habrían llegado igualmente si él no hubiera estado en esos equipos. Este argumento fue recogido por gente como el escritor Malcolm Gladwell, que afirma que el fútbol es un deporte que se ve menos afectado por los individuos. Hay once jugadores en el campo, y el individuo sólo puede hacer una parte, argumenta Gladwell.

Por otro lado, en un deporte como el baloncesto, el individuo puede tener un mayor impacto en la suerte del equipo. Cada vez que se produce un traspaso de un jugador generacional como Lebron James de un equipo de la NBA a otro, se verá inmediatamente un impacto en las cuotas de apuestas en competiciones baloncesto en las que participa, que, en el caso de James, es la NBA. Por lo tanto, un jugador de baloncesto tendrá un mayor impacto en su equipo que un jugador de fútbol. El asunto, como tal, es que puede ser difícil comparar el impacto de un individuo en diferentes deportes.

La grandeza es una opinión subjetiva

Existen otros factores que pueden influir. Algunos expertos se fijan en el nivel de competición y la adversidad a la que se enfrentan ciertos deportistas. Rafael Nadal, por ejemplo, tiene el récord de Grand Slams de tenis de la historia, con 22 victorias en estos torneos. No sólo es impresionante en sí mismo, sino que además logró el récord en una época en la que se enfrentaba a la competencia de otros dos grandes de todos los tiempos, Rafael Nadal y Novak Djokovic.

Algunas veces se acusa a los seguidores de Serena Williams de haber jugado en una época en la que la competencia era más débil. Argumentan que si hubiera jugado con otras grandes, como Steffi Graf y Martina Navratilova en la década de 1980, tal vez su dominio habría sido menor. Pero, ¿cómo podemos saberlo? ¿Quizá Williams era tan buena que no pudo tener rivales serias?

Todo ello es, por supuesto, arbitrario. Como dijimos, el debate sobre la grandeza no tiene sentido y debería ser divertido. No obstante, ahora mismo en Twitter y Facebook se puede ver a gente discutiendo airadamente que Lionel Messi no es mejor que Cristiano Ronaldo. No hay una respuesta correcta. El debate es divertido, pero no tiene sentido exaltarse. Simplemente acuérdese de disfrutar de estos deportistas legendarios mientras pueda.

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