Guía para ser el entrenador de niños perfecto

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Contenido del artículo

El entrenamiento deportivo es un proceso pedagógico en el que se desarrollan los distintos componentes de la preparación de forma armónica, planificada y organizada. Para poder realizar un trabajo eficaz el entrenador debe conocer las bases científicas y metodológicas que sustentan los medios y métodos de entrenamiento. Si es un entrador de niños entonces la observación de estas leyes y principios es mucho más importante.

Muchas personas piensan que un niño es un adulto en miniatura, nada más lejos de la realidad. Hay que recordar que el cuerpo del niño está inmerso en un proceso de crecimiento y por tanto está desarrollando procesos diferentes a los de un adulto. Como entrenadores debemos poseer esos conocimientos y trabajar teniéndolos en cuenta para hacer la diferencia entre una buena formación deportiva o la posibilidad de afectar la salud del niño.

Veamos a continuación que errores se suelen cometer más comunmente cuando se entrenan a niños así como varias bases metodológicas necesarias de conocer para evitar dichos errores.

Errores más frecuentes en la metodología de entrenamiento

Cuando se entrena a niños existen diferentes errores que son muy frecuentes y que como padres o entrenadores debemos evitar:

  • Especialización prematura de los niños.
  • No realizar un calentamiento adecuado.
  • Poca sistematicidad en el entrenamiento.
  • Mala enseñanza de la técnica.
  • Incremento inadecuado de las cargas de entrenamiento.
  • Poco tiempo de recuperación.

Fundamentos metodológicos esenciales en el entrenamiento

Cuando se trabaja con niños el entrenador deber ser capaz de conducir el proceso de entrenamiento, observar cuidadosamente el desenvolvimiento de cada niño y definir los objetivos tanto de forma individual como colectiva.

Por otra parte, para conseguir que el entrenamiento sea un proceso pedagógico el entrenador debe:

  • Adaptar los contenidos del entrenamiento al nivel de conocimiento y preparación de los niños.
  • Buscar vías ajustadas a la edad para convencer a los niños que sin esfuerzo personal y sin entrenamiento no se obtendrán progresos.
  • Promover que los niños se sientan partícipes de la organización del entrenamiento.
  • Atender a las características individuales para que las dificultades estén ajustadas a la medida de las posibilidades de cada niño.

Características físicas de los niños

Etapa de la niñez (período 7-11años)‏.

  • El sistema nervioso central y el perfeccionamiento motor adquieren una avanzada maduración hacia el final de esta etapa.
  • Entre los 7-8 años y los 10-11 años se produce un aumento de las potencialidades motrices.
  • Aparecen los primeros signos de diferencia sexual en las niñas.
  • Aumenta la capacidad de velocidad.
  • La resistencia aeróbica es cada vez más entrenable.
  • Aún no es recomendable el trabajo de resistencia anaeróbica y la fuerza.

Etapa de la adolescencia (11 – 14 años).‏

  • Aumento de secreción hormonal, tanto de crecimiento como sexuales.
  • Diferenciación entre el rendimiento físico y las características morfológicas.
  • Los varones aumentan su masa muscular.
  • La densidad muscular en los varones crece rápidamente desde un 27% a un 41.8%. En las niñas este aumento solo representa el 35.8%.
  • Menor capacidad de resistencia al cansancio.
  • Disminución de las coordinaciones motoras y la precisión de los movimientos.
  • Aumenta significativamente la entrenabilidad de los niños.

Bases metodológicas para el entrenamiento de capacidades físicas en niños

entrenamiento de niños

Resistencia aeróbica

  • Hasta los 10 – 11 años los parámetros del VO2 max. por edades y sexo son similares.
  • Las niñas alcanzan el valor máximo a los 14 – 16 años (2200 ml/min)‏
  • Los varones alcanzan los valores críticos hacia los 18 – 19 años (3300 ml/mim)‏
  • En la pubertad se produce un aumento en la frecuencia y profundidad respiratoria en los niños.
  • Se debe emplear el método de trabajo continuo.
  • Utilizar la carrera en sus diversas formas.
  • Evitar correr por superficies duras e irregulares.
  • Priorizar en la dosificación de la carrera, la variación del volumen y después la intensidad.
  • La intensidad del trabajo de resistencia debe ser controlado hasta la pubertad o maduración orgánica avanzada.

Resistencia anaeróbica

  • Para su entrenamiento se aplican cargas de velocidad y fuerza explosiva.
  • Son necesarias pausas de recuperación completa.
  • El rendimiento anaeróbico de los niños es menor cuanto menor  es su edad y nivel de desarrollo físico.
  • El entrenamiento por encima del nivel anaeróbico debe ser evitado en lo posible antes de la pubertad (11 – 13 años).
  • La entrenabilidad de esta capacidad con niños tiene una relación directa con el nivel de maduración orgánica alcanzada (edad esquelética, edad biológica y desarrollo sexual).

Entrenamiento de fuerza

  • Antes de los 10 años el trabajo de fuerza no tiene gran repercusión.
  • Después de los 10 años se puede trabajar la fuerza rápida con niños.
  • A los 12 años hay efectos evidentes y beneficiosos de fuerza.
  • A partir de los 15 – 16 años se puede comenzar un trabajo algo intenso con sobrecarga.
  • En edades inferiores a los 15 años el trabajo se debe realizar con el propio peso o sobrecargas ligeras.
  • Antes de los 15 años el entrenamiento va dirigido a la preparación general y enseñanza técnica.

No se debe pasar por alto además que el desarrollo de la fuerza está estrechamente ligada al crecimiento de los tejidos óseo y muscular y al desarrollo del aparato ligamentoso-articular. Otros factores que la condicionan son:

  • Las posibilidades de coordinar el trabajo de los distintos músculos.
  • El ordenamiento y distribución de las fibras musculares.
  • El tipo de fibra muscular (lentas o rápidas)
  • El ángulo articular.

Entrenamiento de velocidad

  • La entrenabilidad en el niño no se diferencia de la del adulto.
  • Entre 8-11 años aumenta la frecuencia de movimiento.
  • A los 9-10 años se alcanza la mayor frecuencia de pasos.
  • A los 15-16 años aumenta la longitud y disminuye la frecuencia de pasos.
  • Entre los 8-11 años se deben incluir ejercicios que aumenten la frecuencia de movimiento y la coordinación.
  • Desde los 12-15 años además de la coordinación, se ha de incluir el trabajo inicial de fuerza muscular (potencia) y flexibilidad.

Es muy importante conocer además que la rapidez como capacidad se caracteriza por:

  • El tiempo latente de reacción motora.
  • La velocidad de los movimientos.
  • La frecuencia de los movimientos.

Entrenamiento de flexibilidad

  • Es muy favorable en edades pequeñas a partir de los 6 años.
  • Entrenar con una frecuencia semanal de 2 a 3 veces.
  • Las mejores edades para el trabajo de la flexibilidad son entre los 11 y 14 años.
  • Las niñas tienen mayor amplitud de movimiento después de los 10 años.
  • No se deben forzar a los niños a posiciones articulares extremas.

Recuerde, los niños están creciendo, su cuerpo y su mente se están formando y desarrollando. La forma en que trabajemos con ellos influirá en su futuro y como entrenadores tenemos el deber profesional y moral de hacerlo bien.

Referencias

Para la redacción del trabajo el autor se sirvió de números fuentes bibliográficas de entre las que destacan autores cómo: Vicente Año.  Tudor O Bompa. M. N. Bulatova. V. N. Platonov. Luis Cortegaza Fernández. Jack H. Wilmore, David L. Costill y el propio autor del artículo.

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