¿Qué es exactamente la fascia y cómo debemos cuidarla?

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Contenido del artículo

Dolor alrededor de los músculos, tensión en el cuerpo, problemas de postura… ¿Te ocurren a menudo? Es tu fascia hablando, aunque es probable que tú ni siquiera la conozcas.

La fascia es una membrana que cubre los músculos por dentro. Básicamente, es una estructura muy delgada y casi imperceptible, pero muy fuerte, que va por dentro de tu piel y recorre todo tu cuerpo, dando forma y sosteniendo a todos los músculos de tu anatomía.

No obstante, como sabemos que no muchos dominan el tema, y probablemente se están viendo afectados por ello, nos centraremos en explicar las funciones de la fascia y cómo debemos cuidarla.

Cómo cuidar la fascia

¿Qué es la fascia?

La mejor forma de entender qué es la fascia es a través de un ejemplo. Imagina que nuestro cuerpo es una naranja. La concha sería nuestra piel, los gajos serían nuestros músculos y órganos, y la fascia es esa fibra blanca intermedia que los recorre y los cubre.

En el cuerpo humano, la fascia es casi imperceptible. Como dijimos, en su definición más simple es una membrana delgada que va sobre nuestros músculos (fascia muscular superficial), pero también va por detrás de ellos, alrededor de ellos (fascia muscular profunda), conectándolos en una sola red. Sin ella, seríamos una especie de gelatina.

Es una idea que puede sonar difícil de concebir, pero no es exagerada.

¿Qué es la fascia muscular?

¿Qué funciones tiene la fascia?

La función principal de la fascia es cubrir nuestros músculos, pero a partir de ahí se desprenden cuatro funciones básicas más:

1. Protege los músculos y órganos

Como objeto de estudio, la fascia es bastante nueva en el campo de la medicina, así que no hay gran entendimiento sobre todas sus funciones. Sin embargo, algo que está claro es que su función no solo es cubrir y dar forma a órganos y músculos, sino servir de protectora, evitando que la fricción entre ellos o cualquier otro factor externo les cause dolor o desgaste.

Cómo cuidar la fascia muscular

2. Permite mantener la postura

Seguramente no lo sepas, pero todos -salvo casos especiales- nacemos con buena postura. Nuestra fascia es joven y adaptable, y a medida que crecemos nos permite ponernos de pie, erguirnos y salir al mundo.

Con el correr de los años, sin embargo, la fascia va cambiando. No se trata de que se deteriore, sino de que se ha adaptado a nuestras nuevas formas. Cuando empezamos a estudiar, a trabajar o hacer cualquier actividad que nos obligue a ser sedentarios, la fascia se adapta, convirtiéndola en su forma básica, por así decirlo.

Esa es una de las múltiples razones de por qué ser sedentario sea tan perjudicial.

Cómo tratar a nuestra fascia muscular

3. Transmite nuestras señales de dolor

Al estar en contacto con nuestros órganos y músculos, la fascia desarrolla emisores de dolor que nos alertan cuando algo está mal enviando señales. Además, la también es capaz de sentir dolor por sí misma y hacérnoslo saber.

Si alguna vez experimentas un dolor persistente, y no hay forma de saber si proviene de un músculo preciso, es probable que tu fascia te esté diciendo que necesita atención.

Cómo cuidar nuestra fascia muscular

4. Nos hace sentir jóvenes

Al llegar a cierta edad, nuestro cuerpo comienza a experimentar malestares. Dolor muscular y tensión son los síntomas más comunes del envejecimiento, y ambos están directamente relacionados con la fascia.

Tanto a nivel físico como psicológico, una fascia saludable puede ayudarnos a sentir más jóvenes. Cuidándola de forma adecuada, los calambres, dolores y rigideces que se experimentan con el envejecimiento pueden disminuir.

Para qué sirve la fascia muscular

¿Cómo cuidar la fascia?

En este punto, muchos podrían pensar que la fascia se entrena en conjunto con los músculos. Es decir, que si nos ejercitamos estaremos cuidando la fascia adecuadamente. Sin embargo, esto es cierto solo en parte.

Si entrenas demasiado los músculos, pero prestas poco cuidado a la fascia, el resultado será algo similar a ponerte ropa dos tallas por debajo de la tuya. Y si una fascia saludable es un útil aliado, una fascia mal cuidada es un estorbo tremendo.

El cuidado correcto de la fascia debe complementar el ejercicio. Hablamos de estiramientos, claro, pero también hay otras técnicas que son útiles y que debemos repasar.

1. Mantente hidratado

Piensa en la fascia como una esponja: si se seca, se pondrá rígida y difícil de mover; si está hidratada, será maleable y útil. Debes, por tanto, mantenerte hidratado para prevenir lesiones y mal funcionamiento de la fascia.

Una escala recomendable es beber como mínimo 1,6 litros de agua al día si eres mujer, o al menos 2 litros si eres hombre.

La fascia muscular debe estar hidratada

2. Evita el sedentarismo

La falta de movimiento hace que la fascia pierda su elasticidad y fuerza natural. Eso lleva a rigidez, dolor y, en el peor de los casos, mayor riesgo de lesiones.

Incluso si tu rutina diaria es bastante ocupada, procura sacar el tiempo suficiente como para completar 150 minutos de ejercicio cardiovascular entre moderado e intenso, y dos sesiones de 20 minutos ejercicios de fuerza por semana.

Cómo cuidar nuestra fascia muscular

3. Mezcla tus entrenamientos

Los problemas de la fascia no vienen solo de no entrenar el cuerpo, sino también de entrenarlo siempre de la misma forma.

Si practicas running, es probable que tus piernas, pies y abdomen estén bien entrenados, quizá incluso demasiado entrenados. Por ello, dales descanso ocasional y entrena otras zonas de tu cuerpo, como los trapecios, los tríceps o el pecho. Te darás cuenta de que tu cuerpo funcionará mejor en conjunto.

Guía de la fascia muscular

4. Haz estiramientos con foam roller

Los estiramientos matutinos son indispensables para activar tu fascia y ponerla a tono con las actividades del día. No obstante, si estás en un plan de entrenamiento riguroso, no estaría de más relajarte con un foam roller.

Los estiramientos con foam roller benefician a la fascia porque la ayudan a estirarse y trabajar sin sentir apenas impacto. Dedica uno o dos días de descanso semanal a probarlos y verás que el estrés y tiempo de recuperación será menor.

Cuidar la fascia muscular con un rodillo de espuma

5. Visita un especialista miofascial

Si has practicado todo lo anterior y aun así sientes que tienes problemas con tu fascia, no estaría de más visitar a un especialista miofascial. Él estudiará tu caso, y te ayudará a liberar tu fascia nuevamente con alguna rutina de bajo impacto.

 

Referencia

  • Casselbury, K. What Exactly Is Fascia, and How Do You Take Care of It? Para Livestrong. [Revisado en febrero de 2018].
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