¿Qué quiere decirte tu cuerpo si no puedes tocarte los dedos de los pies?

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Contenido del artículo

El ejercicio es importante para la salud y la mente. Ni siquiera debemos hacerlo a diario, pero sí es fundamental mantener nuestros músculos activos. No obstante, existe algo que pocas personas toman en cuenta al hacer deporte, y es tomarse el tiempo de desarrollar la flexibilidad del cuerpo. Está muy bien que dediquemos horas de nuestra semana para el entrenamiento de los músculos y el cardio, para mantener el corazón saludable, pero, ¿le estamos dando suficiente importancia a la flexibilidad?

Hay ejercicios que pueden ayudarnos a mejorar la flexibilidad, y así podremos hacer algo tan simple como tocarnos los dedos de los pies estirándonos.

Cómo ganar flexibilidad para tocarse los dedos de los pies

La importancia de desarrollar la flexibilidad

Si apenas estamos empezando con nuestro entrenamiento, es normal que tengamos problemas con ciertos ejercicios, ya que nuestra flexibilidad será poca y los músculos no estarán acostumbrados al estiramiento, limitándose un poco. Pero, si ya llevamos tiempo entrenándonos, no está bien que descuidemos el desarrollo de nuestra flexibilidad.

Sea cual sea el caso, realizar ejercicios para esto también es importante para mantener un cuerpo saludable. De hecho, realizar estiramientos de forma regular puede ayudarnos con estas 3 cosas:

  • Mejorar nuestra postura.
  • Reducir el riesgo de tener lesiones durante el entrenamiento.
  • Aliviar la tensión muscular, ayudando a estirar mejor los músculos.

Si somos de los que siempre hemos tenido dificultad para tocarnos los dedos de los pies, ya sea durante la clase de educación física de la escuela, o en la clase de yoga a la que hace poco nos inscribimos.

En ese caso hay algunas cosas que debemos tener en cuenta. Nuestro cuerpo nos está hablando, él puede decirnos que debemos mejorar y hay ejercicios que nos ayudarán con eso.

Estiramientos para ganar flexibilidad

3 señales corporales de no poder tocarnos los dedos de los pies

Hay que prestar atención a ciertos dolores. Como dijimos más arriba, nuestro cuerpo nos habla.

1. Sentir tirones en la parte trasera de las piernas

Esto puede significar que tenemos debilidad en los isquiotibiales, un grupo de músculos que se ubican por la pelvis y los muslos. Esa opresión que sentimos en la parte trasera de las piernas, suele confundirse con falta de flexibilidad, pero eso solo indica que se debe fortalecer este grupo de músculos, según Samuel Chan, fisioterapeuta de Bespoke Treatments en la ciudad de Nueva York.

Para fortalecer los isquiotibiales, el ejercicio apropiado es el peso muerto rumano, ya que durante este ejercicio ese grupo de músculos trabajan de forma excéntrica: estos se alargan por el levantamiento de peso, lo que hace que los isquiotibiales permanezcan en tensión por mucho más tiempo, ayudando a fortalecerlos.

Estiramientos de isquiotibiales para ganar flexibilidad

1.1 Cómo ejecutar el peso muerto rumano

  1. Hay que pararse con las piernas separadas, más o menos al ancho de las caderas. Luego, debemos sostener un par de pesas, o en tal caso, una barra frente a nosotros, con las manos separadas al ancho de los hombros.
  2. Tira las caderas hacia atrás y dobla las rodillas mientras, ligeramente, giramos hacia adelante, manteniendo la espalda siempre plana.
  3. Bajar las pesas, o la barra, hasta el suelo, manteniéndola(s) cerca del cuerpo. Cuando el peso baja, debemos sentir un estiramiento en la parte posterior de las piernas.
  4. Cuando la parte superior de cuerpo esté paralela al suelo, debemos invertir el movimiento, llevando las caderas hacía adelante y volviendo a levantarnos.

2. Sentir rigidez en las caderas

Es posible que los flexores de nuestra cadera estén tensionados. Este es uno de los muchos problemas que causa el estar sentado por tantas horas: otra razón para hacernos ver que esto no es saludable.

Los flexores de las caderas son un grupo de músculos ubicados en la parte delantera de esta. Luego de estar sentado períodos prolongados de tiempo, estos se acostumbran a estar en una posición acortada, no estirada. El resultado es que los flexores tirarán de la pelvis, inclinándola hacia adelante.

Una inclinación pélvica de este tipo ocasiona que los isquiotibiales se tensionen sin necesidad de hacer un estiramiento, debido a que no hay mucho espacio para que estos músculos se estiren.  Por ello, es necesario levantarnos cada cierto tiempo y movernos por algunos minutos. Podemos usar cualquier cosa que nos lo recuerde, alarmas, avisos en el reloj, rastreadores de ejercicio… lo importante es estirar las piernas varias veces si vamos a estar sentados mucho tiempo.

También hay un ejercicio que puede ayudarnos a estirar los flexores de la cadera de manera apropiada:

2.1 Estiramiento del flexor de cadera de rodillas

  1. Arrodíllate en el suelo con la pierna derecha al frente, flexionada a 90°. Usa la rodilla izquierda como apoyo.
  2. Mete las caderas ligeramente e inclínate hacia la rodilla derecha. Se debe sentir un estiramiento a lo largo de la cadera izquierda, en la parte delantera.
  3. Permanece así durante 30 segundos; luego cambia de lado.

3. Sentir un pellizco en la espalda baja

Esto puede significar tener poca movilidad nerviosa. Los músculos no son los únicos que juegan un papel importante en la flexibilidad: el sistema nervioso también está involucrado.

Los nervios deben ser capaces de moverse de forma independiente, no importa el músculo o tejido que los rodee. Sentir tensión en un movimiento puede deberse a una movilidad nerviosa deficiente, y esto se refleja mucho en ejercicios de estiramiento, donde podemos sentir dicha tensión en la parte baja de la espalda.

Para esto, los ejercicios de estiramiento de isquiotibiales pueden ayudar mucho.

3.1 Estiramiento activo de isquiotibiales

  1. Acuéstate boca arriba con las piernas estiradas y los brazos a los costados.
  2. Levanta la pierna derecha hacia arriba, mantenla recta y agarra la parte de atrás del muslo con las dos manos.
  3. Lentamente, jala la pierna hasta el cuerpo hasta sentir un estiramiento en la parte posterior.
  4. Mantén la rodilla en esa posición, mirando al techo. Posteriormente, baja el talón hasta el suelo y levántalo nuevamente.
  5. Baja y sube la parte inferior de la pierna varias veces para así aflojar los isquiotibiales. Después, haz lo mismo con la otra pierna.

Conclusión

Entrenar para adquirir mayor flexibilidad es tan importante como los ejercicios para ganar músculo. Debemos prestar atención a lo que nuestro cuerpo nos dice y ver cómo mejorar.

Con estos ejercicios que hemos dado, tendremos una rutina que nos ayudará a fortalecer y evitar que los músculos se atrofien; de ese modo, ya no sentiremos molestias cuando en un estiramiento sea necesario tocarse los dedos de los pies.

Referencias

  • Galic, B. Can’t Touch Your Toes? Here’s What Your Body Is Trying to Tell You. Para Livestrong [Revisado en enero de 2020].
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