Consejos y trucos para reducir la resistencia al agua en natación

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Contenido del artículo

La técnica es imprescindible a la hora de nadar. Dentro del agua, nos enfrentamos a una sustancia mucho más densa que el aire; por ello, necesitamos multiplicar nuestros esfuerzos para avanzar. Aún así, nuestra velocidad siempre será menor en una piscina que yendo en bicicleta, por ejemplo. Ahora bien, cabe destacar que existen diversos trucos para reducir la resistencia al agua en natación. Si quieres ser mejor nadador de lo que eres ahora y superar tus metas marcadas, tan solo tienes que seguir leyendo este artículo.

La resistencia frontal

Cuando comenzamos a nadar, uno de nuestros obstáculos es la resistencia frontal. Existen tres tipos: la fricción, la presión de arrastre y la superficie de fricción. Todas ellas pueden influir de forma notable en la disminución de los tiempos. Por ello, en este apartado, con el fin de que mejores cada día en este ámbito deportivo, vamos a explicarte diversos trucos para reducir la resistencia al agua en natación.

Mantén el cuerpo alineado

Un cuerpo recto siempre va a generar menos resistencia frontal que el que se encuentre encorvado. Es cierto que, obligatoriamente, tenemos que doblarnos en cierta medida para impulsarnos, es el caso de la ondulación de la cadera, por ejemplo. Ahora, exagerar esta posición generará que tengamos que luchar contra más masa de agua. ¿Cuál es la solución a este problema? Fortalecer nuestro core fuera del agua. Si contamos con esta parte del cuerpo ejercitada, nuestros movimientos en la piscina serán los recomendados.

reducir la resistencia al agua en natación

Mantén la cabeza baja

Este punto está relacionado con el anterior. Y es que situar la cabeza en una posición más baja nos permite mantener el cuerpo más recto. Asimismo, reduce la superficie de choque contra el agua.

Por otra parte, existen momentos en los que es muy aconsejable mantener la cabeza debajo del agua, como en el punto de oscilación, es decir, en el más rápido.

Mantén alto el codo

Independientemente del estilo que adoptemos al nadar, la parte superior del brazo es la que causa la mayor parte de la resistencia frontal. De este modo, si mantenemos el codo más cerca de la superficie y alineado con nuestro cuerpo, podemos reducir el arrastre frontal. La razón es que este último es causado por el movimiento hacia delante de la parte superior del brazo durante el agarre.

Utiliza bañadores avanzados

No todos los tejidos son iguales ni reducen la fricción en los mismos niveles. Prueba a entrenar con bañadores de distintos materiales y comprueba la diferencia de tus capacidades con unos y con otros. Analiza los tejidos que menos resistencia frontal produzcan y hazte con el que más te convenza.

Depílate

El vello añade más fricción en el agua. De esta forma, los nadadores profesionales se depilan con el fin de conseguir, aunque sea, un segundo de tiempo en cada una de sus carreras.

Practica el volteo

En el volteo nuestro cuerpo se mantiene más recto y, además, es un buen momento para aprovecharse del impulso. Realizar este tipo de cambio es complicado, pero si lo llevas a la práctica ahorrarás tiempo en cada uno de los largos, puesto que no tendrás que llegar al final del carril, frenar y volver a arrancar.

Usa dos gorros

Tanto el vello como la melena están muy implicados en la velocidad a la que nos desplazamos en los deportes acuáticos. Por ello, el gorro nos ayuda a reducir la resistencia al agua en natación. Ahora bien, si además reducimos la fricción de la silicona del primer gorro con otro de un material más grueso que el primero, notaremos considerablemente la diferencia. Otro truco es poner las correas de las gafas entre el primer y el segundo gorro, eliminando así la fricción de las mismas.

Posición hidrodinámica

Otra forma de reducir la resistencia al agua es mediante la posición hidrodinámica. De este modo, es recomendable colocar bien la cabeza, manteniendo el nivel del agua a ras del nacimiento del cabello para mantener un ritmo continuo en la patada.

Respiración bilateral 

Con este tipo de respiración conseguiremos un estilo simétrico del nado. Asimismo, el balance y la estabilidad en el agua mejorarán.

reducir la resistencia al agua en natación

Acelera la mano debajo del agua

Este gesto tan sencillo permite añadir mayor fuerza a cada uno de los movimientos que ejecutemos con las extremidades superiores. Independientemente de a qué velocidad estemos nadando, la mano siempre debe acelerarse al final de la brazada.

Cuenta la cantidad de brazadas

Contar el número de brazadas es una gran opción si queremos medir la efectividad del nado. Se trata de una forma de retarnos a nosotros mismos con el fin de ir reduciendo su número poco a poco. Cuando seamos conscientes de nuestros avances, estaremos más inspirados para seguir mejorando.

Incluye drills en cada sesión de entrenamiento

Trabajar la coordinación de forma diaria nos permitirá lograr nuevas adaptaciones técnicas, a la vez que nos ayudará a mantener aquellas ya logradas.

Mantén un recobro relajado durante el nado

Este hecho nos da la oportunidad de no malgastar energías mientras nadamos. Asimismo, conseguiremos evitar numerosas lesiones, sobre todo en los hombros.

Cuida la entrada de la mano en el agua

Debemos evitar golpear el agua bruscamente cuando la mano se introduce en la misma, ya que aumentamos la resistencia. Esto es debido a que el flujo del agua que se encuentra delante de nosotros se modifica, haciendo más difícil poder agarrarse en cada brazada.

Fortalece las piernas y los brazos

Si fortalecemos nuestro cuerpo, se nos resistirá menos la fuerza del agua. De este modo, entrenar duro nuestras extremidades nos ayudará a reducir la fricción. Una gran forma de hacerlo es realizar repeticiones solo con los brazos o solo con las piernas.

Añade series de sprint

Variar el ritmo en las series de las repeticiones o añadir un sprint extra al final de cada ejercicio son otros de los trucos que los profesionales tienen en cuenta a la hora de reducir la resistencia al agua en natación.

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Claves para nadar mejor

Además de todo lo explicado anteriormente, existen otros muchos consejos que podemos ejecutar para nadar mejor. A continuación, te explicamos los más significativos. Si tienes en cuenta cada detalle notarás los cambios y la evolución en poco tiempo. Lo más importante, siempre, es la perseverancia y la seguridad en uno mismo.

Mantenerse en la superficie

Para conseguirlo, el cuerpo tiene que estar alto en el agua, manteniendo la cadera y las piernas lo más cerca posible de la superficie. Una forma sencilla de hacerlo es ejercer presión sobre el core y sobre el pecho. La postura debe permanecer en todo momento recta y compacta.

Dirección de la cabeza

La parte superior de tu cabeza debe señalar el punto hacia el que quieres dirigirte. Un pequeño truco es imaginar que tienes una luz láser en tu frente. Esta debe tener una coordinación constante en cada brazada.

Movimiento del cuerpo

El cuerpo debe girar rápidamente de un lado a otro. ¿Cómo lo conseguimos? Utilizando tanto las caderas como el core para rotar. Son muchos los que usan la cabeza y los hombros para llevar a cabo el giro, pero, sin duda, es un gran error. Tanto es así que podemos llegar a hacernos daño y, además, no cumplir con ninguno de nuestros objetivos propuestos. Este hecho nos frustrará y nos podrá perjudicar en cada uno de nuestros entrenamientos. De este modo, no debemos olvidarnos de la importancia de la técnica.

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