Cómo el ejercicio puede ayudar a tratar la depresión y la ansiedad

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Contenido del artículo

Cualquier persona puede experimentar un ataque de pena y tristeza cuando su personaje favorito en Juego de Tronos muere, pero la depresión clínica puede ser de larga duración y debilitante. Los síntomas incluyen cambios en el apetito, pérdida de energía, y los sentimientos de impotencia; y aquellos que sufren de depresión a menudo experimentan una ansiedad significativa.

Una muy buena opción hacia la recuperación puede comenzar con un par de zapatillas. Realizar ejercicio de forma habitual puede convertirse en otro elemento más de ayuda contra la depresión ya que mejora nuestro estado de ánimo, reduce los sentimientos pesimistas y prepara al cerebro para manejar mejor el estrés (1, 2).

Luchando contra la tristeza

Profesionales de la salud dan el ejercicio regular medalla de oro  por cómo ayuda a prevenir la enfermedad, controlar el exceso de peso, e incluso condimentar la vida sexual. Otro beneficio es que cualquier tipo de actividad física, desde un ejercicio aeróbico hasta el Taichi, pueden ayudar a disminuir los síntomas depresivos (3, 4).

ejercicio para la felicidad

Un estudio encontró que caminar o correr un par de veces a la semana era generalmente tan eficaz como los antidepresivos en la reducción de los síntomas de la depresión (5). Pero no son sólo ejercicios aeróbicos tienen efectos, los investigadores encontraron que aquella gente mayor con depresión que entrenaron a altas intensidades varias veces por semana, veían como mejoraba su calidad de vida y la calidad de su sueño (6).

mayores en el gimnasio

Además de aumentar los niveles de endorfinas para sentirse bien, los científicos sugieren la actividad física puede funcionar como algunos fármacos antidepresivos para alterar la química del cerebro (7). La investigación reciente (en ratones) encontró que aquellos que voluntariamente se ejercitaron en sus jaulas tenían mayores cantidades de las células cerebrales que producen el neurotransmisor GABA (asociada con sentimientos de calma) que los que simplemente se sentaron en sus jaulas (8). En una situación de estrés, los cerebros de los roedores “deportistas”, generaron más GABA que los cerebros de los pasivos.

paseo por la playa

Mantenerse en forma también puede ayudar a ganar confianza y a distraernos de las preocupaciones. Las investigaciones sugieren que este efecto no es sólo temporal: en los pacientes con diagnósticos de depresión clínica, el ejercicio no sólo puede aliviar los síntomas de tristeza, sino que también podría ayudar a disminuir los síntomas. Algunos psicólogos incluso abogan por que los profesionales de salud mental prescriban la actividad física para tratar la ansiedad y la depresión de la misma manera que recomendarían medicación.

Pasando de la tristeza

Preparar una sesión de entreno es siempre una gran idea. Pero mientras que el ejercicio puede ayudar a reducir la depresión y la ansiedad, una vez que se han convertido en un problema, hasta el momento, la investigación no ha demostrado que hacer ejercicio sea un buen preventivo contra esas enfermedades mentales. Mientras que otros estudios muestran que el ejercicio mejora los síntomas depresivos sólo moderadamente (9).

caminar descalzosAdemás, el ejercicio no puede ayudar a tratar la depresión de la misma manera en todos los ámbitos. De acuerdo a un estudio, un ejercicio suave ayuda a mujeres deprimidas algo más de lo que ayuda a los hombres (10). Y cuando se trata de la ansiedad, algunos científicos dicen que el ejercicio funciona mejor en combinación con la medicación.

Conclusión

A pesar de que no existen pruebas concluyentes al respecto del efecto del deporte como preventivo o como tratamiento, los psicólogos clínicos sabemos que todo aquello que nos sienta bien, sin ser terapia, si que es terapéutico (11, 12).

Un buen plan de tratamiento individual para la depresión  podría incluir algo de ejercicio, como practicar durante 30 minutos al día, de tres a cinco días a la semana, alguna actividad deportiva, puede ayudar a mantener una sonrisa en nuestra cara que junto con el comer bien, dormir lo suficiente, y pasar tiempo con la familia y amigos, y en definitiva, todas aquellas actividades que nos hacen sentir bien, mejorarán nuestro estado de ánimo. ¿No es esa la intención?

Fuentes

  1. Mead GE., et al. Exercise for depression. Cochrane Database Syst Rev. 2008 Oct 8;(4):CD004366.
  2. Schoenfeld TJ., et al.  Physical exercise prevents stress-induced activation of granule neurons and enhances local inhibitory mechanisms in the dentate gyrus. J Neurosci. 2013 May 1;33(18):7770-7.
  3. Patrick J. Smith, B.A., et al. Effects of Exercise and Weight Loss on Depressive Symptoms among Men and Women with Hypertension. J Psychosom Res. 2007 Nov; 63(5): 463–469.
  4. Tsang HW., et al. Qigong as a psychosocial intervention for depressed elderly with chronic physical illnesses. Int J Geriatr Psychiatry. 2002 Dec;17(12):1146-54.
  5. James A. Blumenthal, PhD., et al.   Exercise and Pharmacotherapy in the Treatment of Major Depressive Disorder Psychosom Med. 2007; 69(7): 587–596.
  6. Singh NA., et al. A randomized controlled trial of high versus low intensity weight training versus general practitioner care for clinical depression in older adults. J Gerontol A Biol Sci Med Sci. 2005 Jun;60(6):768-76.
  7. Patrick S. Murray  and Philip V. Holmes. An Overview of Brain-Derived Neurotrophic Factor and Implications for Excitotoxic Vulnerability in the Hippocampus. Int J Pept. 2011; 2011: 654085.
  8. Harber VJ, Sutton JR. Endorphins and exercise. Sports Med. 1984 Mar-Apr;1(2):154-71.
  9. Schoenfeld TJ., et al.  Physical exercise prevents stress-induced activation of granule neurons and enhances local inhibitory mechanisms in the dentate gyrus. J Neurosci. 2013 May 1;33(18):7770-7.
  10.  Mead GE., et al. Exercise for depression. Cochrane Database Syst Rev. 2008 Oct 8;(4):CD004366.
  11. Lindwall M., et al. Depression and exercise in elderly men and women: findings from the Swedish national study on aging and care. J Aging Phys Act. 2007 Jan;15(1):41-55.
  12. Carek PJ., et al. Exercise for the treatment of depression and anxiety. Int J Psychiatry Med. 2011;41(1):15-28.
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