¿Cómo funcionan las adicciones?

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Contenido del artículo

Existe mucha polémica alrededor de qué es y qué no es una adicción. ¿Existen adicciones positivas y otras negativas? ¿Son unas más perniciosas que otras? ¿Existen realmente o son «inventadas» por psicólogos, psiquiatras y otros profesionales relacionados con el campo de la salud?

Con el artículo de hoy, pretendo dar respuestas a esas dudas y otras que puedan existir alrededor del concepto de adicción y dependencia.

La adicción

El objeto adictivo

La adictividad es una peculiaridad que tiene o puede tener todo aquello que tenga la capacidad de aliviar aquello que pueda resultar desagradable o producir sensaciones agradables. Por lo tanto, tiene un fuerte potencial adictivo cualquier cosa que sea capaz de aumentar el nivel:

  • de conciencia
  • de sexualidad
  • de relajación
  • de tranquilidad
  • de sociabilidad

O cualquier cosa que sea capaz de disminuir:

  • el dolor
  • la fatiga
  • la inhibición
  • la ansiedad
  • el hambre (adelgazamiento)

Esos efectos son condicionantes (pueden o no crear adicción) y no determinantes, es decir, que no siempre crean esa adicción. Eso significa que existen otros factores que influyen en que el consumo de una determinada sustancia se convierta en una adicción. Veámoslos.

Cómo influye nuestra personalidad

Si la dependencia o la adicción a cualquier sustancia dependiese sólo de la sustancia, todas aquellas personas que en algún momento han entrado con alguna sustancia o situación susceptible de crear adicción, sería irremediablemente adicta y eso no es así. No es así porque hay otra variable muy importante que determina que se dé o no esa adicción: nuestra personalidad.

Como podréis observar en la descripción inicial de la potencialidad adictiva de las sustancias ésta depende de la capacidad para aliviar algo desagradable o generar algo agradable. Esa decisión de agradabilidad-desagrabilidad es un concepto psicológico, es una valoración, un juicio, es subjetivo. Esa subjetividad es la que genera que existan diferencias inter-individuales que determinan en que grado algo es  agradable o desagradable. Lo que para una persona es una herida dolorosa e insoportable, para otra puede ser una muestra de valor y fuerza.

Así, ciertos rasgos de personalidad predisponen (que no determinan) más que otros a generar dependencias. Personas con una elevada necesidad de satisfacción inmediata de sus deseos, fuerte tendencia a huir de la realidad,  con ciertos problemas para las relaciones sociales y un acentuado miedo al rechazo y al fracaso. Personas que muestran un intenso deseo de independencia y demuestran una marcada intolerancia a la frustración.

Adictos a las sensaciones fuertes

La curiosidad, la búsqueda de nuevas sensaciones y las conductas de alto riesgo también los encontramos como elementos favorecedores, tanto a la hora de tener un primer contacto con esas sustancias como para mantener esa conducta dependiente.

«La adicción a una sustancia posee un aspecto reforzador en el consumo mientras que la abstinencia posee poder como reforzador negativo.»

El medio socio cultural

Si las sustancias por sí mismas no crean adición, si todas las personas con esos rasgos de personalidad indicados anteriormente tampoco son adictas, hay otro factor muy importante e influyente en la instauración o no de esa adicción: el medio socio-cultural. Determinados aspectos socio-culturales facilitan el desarrollo de una conducta dependiente. Factores de riesgo como la pobreza, la desorganización social, el debilitamiento de algunos valores tradicionales, el paro o ambientes delictivos, aumentan la probabilidad de esa conducta. Es la denominada privación socio-económica.

Aunque es cierto que en algunos estamentos sociales las conductas adictivas son muy altas, no debemos olvidar que en esos mismos estamentos sociales, por la falta de recursos, existe mucha más visibilidad social, es decir, es más fácil verlos consumir en espacios públicos que a otras personas con más recursos económicos y que pueden “esconderlo” mejor. Es decir, adictos existen en todos los niveles socio-económicos y culturales.

Adicciones y dependencias

Para poder diagnosticar con seguridad y fiabilidad un caso de adicción o dependencia, se utilizan diferentes herramientas, entre las cuales están los manuales diagnósticos junto con entrevistas clínicas y diferentes pruebas psicológicas para que el diagnóstico sea fidedigno.

Una idea errónea que se suele hacer con el uso de estos manuales, es clasificar a las personas en función de sus trastornos mentales, pero para lo que usa realmente es para clasificar los trastornos que las personas padecen. Una persona es mucho más que un trastorno. Por lo que me gustaría dejar claro que siempre debe ser utilizado por personas con formación y experiencia clínica, ya que no es más que otra herramienta que debe ser utilizada con juicio clínico y siempre acompañada de los criterios éticos tan necesarios para evitar posibles categorizaciones discriminativas y parciales de una realidad.

A pesar de estás medidas de seguridad, si que considero interesante e ilustrativo relatar aquellos criterios que el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, o «Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales» en español de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría  (American Psychiatric Association, o APA) consistente en una clasificación de diferentes trastornos metales junto a sus descripciones para que los profesionales de la clínica y los investigadores de las ciencias de la salud puedan diagnosticar, estudiar e intercambiar información y tratar los distintos trastornos mentales utilizando un lenguaje común.

Según este manual de la APA, en su cuarta versión revisada, el DSM-IV-TR (2000), considera como criterios significativos para ser tenidos en cuenta a la hora de intentar diagnosticar una posible adicción o dependencia, que se dé «…un patrón desadaptativo de consumo de la sustancia que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativo, expresado por tres (o más) de los ítems siguientes en algún momento de un período continuado de 12 meses»:

  1. Abstinencia, definida por cualquiera de los siguientes ítems:
    1. El síndrome de abstinencia característico para la sustancia específica.
    2. Se toma la misma sustancia (o una muy parecida) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia
  2. Tolerancia, definida por cualquiera de los siguientes ítems:
    1. Una necesidad de cantidades marcadamente crecientes de la sustancia para conseguir la intoxicación o el efecto deseado
    2. El efecto de las mismas cantidades de sustancia disminuye claramente con su consumo continuado
  3. La sustancia se toma con frecuencia en cantidades mayores o durante un período más largo de lo que inicialmente se pretendía
  4. Existe un deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el consumo de la sustancia
  5. Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia (por ejemplo, visitar a varios médicos o desplazarse largas distancias), en el consumo de la sustancia (por ejemplo, una dosis tras otra) o en la recuperación de los efectos de la sustancia
  6. Reducción de importantes actividades sociales, laborales o recreativas debido al consumo de la sustancia
  7. Se continúa tomando la sustancia a pesar de tener conciencia de problemas psicológicos o físicos reincidentes o persistentes, que parecen causados o exacerbados por el consumo de la sustancia (por ejemplo, consumo de cocaína a pesar de saber que provoca depresión, o continuada ingesta de alcohol a pesar de que empeora una úlcera)

El primer aspecto que está presente en todas las conductas adictivas es la compulsión o pérdida de control. Por todo lo que hemos visto hasta aquí probablemente es la característica principal de este problema.

Conclusión

Del artículo de hoy podemos extraer algunas conclusiones interesantes. En primer lugar, que para que se tenga lugar una adicción se han de conjugar diferentes elementos, ni la sustancia, ni la personalidad ni en entorno socio-cultural por si solos son suficientes.

En segundo lugar, que una adicción  comporta siempre «…un patrón desadaptativo de consumo…», es decir, genera en la persona una desadaptación a su entorno lo que le provoca una serie de problemas que la adicción continuada no hace más que agravar la situación.

Finalmente, un rasgo definitorio de toda adicción es la compulsión, una pérdida del control o falta de control de los impulsos y deseos.

Referencias Bibliográficas

  • Becoña Iglesias, E; Martín, E. (2004) «Manual de intervención en drogodependencias». Madrid : Síntesis
  • Costa i Molinari, J.M. 1994 “Manual de Psiquiatría”. Publicacions de la Universitat Autònoma Bellaterra.

Fuentes

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2 comentarios en «¿Cómo funcionan las adicciones?»

  1. ES UN BUEN ARTICULO NO ENCUENTRO GRANDES DEFICIENCIAS PERO CONTIENE UN DESORDEN EN EL CUAL TU INCONSCIENTE NO PUEDE ASIMILARSE. LA EXPLICACIÓN A TAL COSA ES POR QUE TU CONCLUSIÓN ES CONJUNTA DEL POR QUE SE PUEDE DAR LAS ADICCIONES PERO NO HAY UN ANÁLISIS PROFUNDO DE VARIABLES CONTINUAS DEL PRESENTE, FUTURO COMO POR EJEMPLO EL NIVEL INTELECTUAL CRECIENTE DEL SER HUMANO COMO PUEDE DISTORSIONAR Y DARLE SENTIDO DESDE OTRA PERSPECTIVAS A LAS ADICCIONES UN MAYOR PODER ES UN PUNTO DE ENFOQUE DEBIDO A CONCEPTOS PERSONALES, ADEMAS LA VARIABLE SOBRE LOS TRASTORNOS PSICOLÓGICOS ES INEXACTA PERO TIENE UN BUEN COMIENZO LO DIGO POR QUE TODO ESTO ES MI PENSAMIENTO CRITICO RACIONAL .YO PADEZCO DE ESQUIZOFRENIA INDIFERENCIADA SEGÚN VARIOS TEST ANALIZADOS POR PROFESIONALES DEL CAMPO PRESENTO LATERALIDAD CEREBRAL UN TEMA POCO TRATADO Y EXPLICADO SOBRE COLECTIVIDAD CEREBRAL ENTRE LOS HEMISFERIOS DEL SER HUMANO. ESTO NO SIGNIFICA Q SEA UNA PERSONA BRILLANTE PERO SIEMPRE HAY UNA GRAN CURIOSIDAD DURANTE TODA MI VIDA POR TEMAS DE ARTE, CIENCIA, DEPORTE Y MENTALIDAD EN SI UNA HABILIDAD PARA RECORRER EL UNIVERSAL MUNDO DEL CONOCIMIENTO SIN CONFORMISMOS. CON PROBLEMAS COMO DEJAR DE ESCRIBIR Y PROCESAR LA INFORMACIÓN DE FORMAR VISUAL, AUDITIVA Y VERBAL.

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