Fuerza y salud

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Dentro del ámbito del deporte y la salud, uno de los objetos más estudiados es cómo influye la capacidad cardiorrespiratoria de las personas en su tasa de mortalidad (probabilidad de muerte prematura por cualquier causa), y hay una gran evidencia científica de que el entrenamiento aeróbico se traduce en más años de vida y un menor riesgo de sufrir enfermedades, hablando en términos generales. Sin embargo, es poco conocida la relación existente de la fuerza muscular con la mortalidad y morbilidad (probabilidad de enfermar) de una persona. En los últimos años han habido varios intentos de esclarecer este tema, investigaciones que me parecen interesantes y que ya cuentan con un número suficiente como para recibir crédito por nuestra parte. Veamos entonces qué dicen las distintas investigaciones sobre el tema.

Relación de fuerza en adolescencia con mortalidad prematura

Esta primera investigación realizada por Ortega et al. (2012) se realizó mediante un estudio de cohorte, es decir, se realizó un seguimiento de una serie de sujetos con diferentes características (en cuanto a fuerza muscular) durante 24 años para averiguar cuántos de ellos contraían una determinada enfermedad o fallecían prematuramente (antes de cumplir los 55 años).

La muestra inicial consistía en aproximadamente 1.150.000 suecos de entre 16 y 19 años a los que se les midió la fuerza muscular (test de dinamómetro para el agarre y de extensión de cuádriceps), y los resultados fueron cuanto menos interesantes:

  • De la muestra total, 26.145 murieron prematuramente.
  • De éstos, la causa más frecuente fue el suicidio: 22,3%
  • La siguiente causa fue el cáncer: 14,9%
  • Por último, un 7,8% de los fallecimientos fueron provocados por enfermedades cardiovasculares.

En la comparación de estos datos con los obtenidos en un principio (la fuerza corporal en la etapa adolescente de los sujetos) obtuvieron las siguientes conclusiones:

  • Valores altos de fuerza en la adolescencia se correspondían con un descenso de entre 20-35% de probabilidad de sufrir muerte prematura por cualquier causa (independientemente del IMC y la presión sanguínea de los participantes).
  • Valores altos de fuerza se relacionan con un descenso de la probabilidad de suicidarse de entre un 15% y un 65% (así como de sufrir otros desórdenes psiquiátricos como esquizofrenia).
  • Los 10 adolescentes con los valores más bajos de fuerza en la adolescencia incrementaron notablemente el riesgo de mortalidad prematura.

A todos se nos puede plantear una cuestión fácil sobre este estudio. A esas edades (16-19 años), normalmente los adolescentes más grandes (con mayor IMC, también son más fuertes, y muchas veces se corresponden con sujetos con un alto porcentaje de grasa, que a su vez es un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares. De aquí se puede desprender, que no sería raro pensar que los niños obesos (que a su vez suelen ser más fuertes), tendrán un factor de riesgo menor. Evidentemente esta duda también se planteó en los investigadores, y para solucionar este problema compararon a los sujetos según su IMC, realizando distintos grupos, y los resultados mostrados arriba surgen de la comparación entre sujetos con similar IMC, por lo que los más fuertes (y no los más obesos) son los que ven su factor de riesgo disminuido. Es lo mismo que decir que se tuvo en cuenta la fuerza relativa, no la fuerza absoluta de los sujetos.

IMC

Otros debates planteados ante esta investigación plantean que habría sido importante un seguimiento de la fuerza muscular de los sujetos en los años siguientes al estudio inicial, ya que hay variables que podrían influir en esas décadas y afirmar que la fuerza muscular en la adolescencia pueda ser indicador de una posible muerte varias décadas después es algo muy osado. Otra cuestión a debate sobre el artículo es cuán fiables eran los métodos de medición, ya que estas pruebas se hacían en Suecia con el objetivo de seleccionar a los ciudadanos aptos para realizar el servicio militar, por lo que muchos participantes pudieron obtener resultados inferiores deliberadamente para intentar saltarse dicho servicio. Pese a todo, creo que los datos de la investigación son interesantes y, comparados con las siguientes investigaciones nos pueden llevar a sacar algunas cosas en claro en cuanto al binomio fuerza-salud.

Relación de fuerza en hombres con mortalidad

Abordamos ahora esta segunda investigación de Ruiz et al. (2008) en la que hicieron un estudio parecido al anterior, pero los datos iniciales pertenecen a adultos, y no a adolescentes, pudiendo establecer así una relación más causal entre la condición 1 (fuerza muscular) y la 2 (muerte prematura. Además, en este estudio, al tratarse de adultos, se tuvieron en cuenta otros datos tales como consumo de alcohol o de tabaco, lo que nos permite un análisis más exhaustivo. También se midió la capacidad cardiorrespiratoria de los participantes, para tener en cuenta este valor e intentar aislar de una forma más efectiva la fuerza muscular y así obtener datos más fiables.

En esta ocasión participaron en el estudio 8762 hombres de entre 20 y 80 años. Después de un periodo de seguimiento de 18,9 años y tras ajustar todos los valores de confusión (IMC, actividad física, historial familiar de enfermedad cardiovascular, capacidad cardiorrespiratoria y consumo de alcohol y tabaco) se obtuvieron los siguientes resultados:

  • Ocurrieron un total de 503 muertes (5,7%).
  • 145 (28,8%) muertes se debieron a enfermedades cardiovasculares; 199 a cáncer (39,6%).
  • Se dividieron los participantes en menores y mayores de 60 años, obteniendo una fuerte evidencia de que los valores de fuerza eran inversamente proporcionales a la mortalidad por cualquier causa, y a la mortalidad por cáncer.
  • El mismo procedimiento se hizo entre sujetos en su peso ideal y sujetos obesos, obteniendo una evidencia más débil.
  • Y, por último, se dividieron según su capacidad cardiorrespiratoria, obteniendo en los distintos grupos, que a igual capacidad cardiorrespiratoria, los sujetos más fuertes eran los que tenían menor riesgo de mortalidad.

También he de señalar que la mayor diferencia en cuanto a la bajada del riesgo de mortalidad se encontraba cuando pasas del tercio con menos fuerza al del medio, siendo menos prominente la diferencia entre éstos y el tercio con mayor fuerza, lo que nos lleva a pensar que alcanzar niveles medios de fuerza debe ser el objetivo para todos los ciudadanos, siendo menos importante alcanzar los niveles altos (en cuanto a salud se refiere).

fuerza

El estudio también mostró otro dato importante, comparando los dos extremos en cuanto a actividad física, es decir, los hombres más fuertes y con mayor capacidad cardiorrespiratoria con los más débiles y menor capacidad aeróbica, la diferencia entre el riesgo de mortalidad por cualquier causa se diferenciaba en un 60%.

Después de todos estos datos, como mínimo, nos debe quedar la idea de que llegar a niveles medios de fuerza y capacidad cardiorrespiratoria va a suponer un gran avance en nuestra calidad y esperanza de vida, por lo que os animo que hagáis llegar esta idea a cuanta más gente mejor, por un mundo más sano.

Conclusión

En mi opinión aún queda mucho por investigar entre las relaciones propuestas en estas investigaciones, es decir, aún no queda claro el nexo entre la fuerza muscular y la esperanza y calidad de vida. Algunos autores han propuesto que estos resultados se pueden deber a la vitamina D, puesto que en algunos estudios se ha observado altos niveles de vitamina D en deportistas (una de las razones puede ser que los deportistas pasan más tiempo al sol, mejorando la absorción de esta vitamina). Además, la vitamina D ha mostrado efectos beneficiosos en el nivel de condición física, así como también se piensa que promueve el crecimiento de las células musculares. En cuanto a la salud, algunos estudios han mostrado que la vitamina D disminuye el riesgo de padecer cualquier tipo de cáncer, así como que mejora la respuesta inmunológica ante infecciones respiratorias. Por estos motivos se propuso ésta nueva línea de investigación buscando una correlación de los datos mostrados con los niveles de vitamina D.

También se podría incluir una nueva línea de investigación en mujeres, dado que los datos recolectados pertenecían a una base de pruebas realizadas para entrar al servicio militar, sólo contamos con datos en varones. Esto mismo implica que no haya ninguna base de datos tan pormenorizada en mujeres, dificultando mucho los estudios en ellas, aunque en mi opinión, creo que estos datos son totalmente extrapolables a la población femenina.

Sea como fuere, han sido ya varios estudios, y de muy buena reputación, los que han demostrado una relación importante entre el nivel de fuerza muscular de los sujetos con una bajada del riesgo de sufrir una muerte prematura por cualquier causa y de sufrir cáncer. Así que tenéis un motivo de peso para entrenar, no os pido que lo hagáis por estética o por incrementar vuestro ego, estamos hablando de salud, lo más importante que tenemos.

Fuentes

  • Ortega, F.B., Silventoinen y K., Tynelius, P. (2012). Muscular Strength in male adolescents and premature death: cohort study of one million participants. SportEX dina
  • Ruiz, J., Sui, X., Lobelo, F., Morrow, J. Jr., Jackson, A., Sjöström, M. y Blair, S. (2008). Association between muscular strength and mortality in men: prospective cohort study.
  • Ruiz, J. et al. (2009). Muscular strength and adiposity as predictors of adulthood cancer mortality in men. Cancer epidemiology, biomarkers & prevention. Vol 18, Issue 5.
  • Warburton, D., Gledhill, N., Quinney, A. (2001). Musculoskeletal fitness and health. Canadian journal of applied physiology. Vol 26, Issue 2.
  • Holick, MF. (2006). Vitamin D: its role in cancer prevention and treatment. Progress in Biophysics and Mole Bio; 92: 49-59

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