Imaginación en el deporte

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Contenido del artículo

Para poder hablar de imaginación o del uso de la imaginación en el deporte, en primer lugar considero importante diferenciar imaginación de creatividad. La imaginación y la creatividad son capacidades que todos poseemos, pero mientras la imaginación perdura durante toda la vida, la creatividad hay que estimularla para mantenerla y desarrollarla.

La imaginación es la capacidad de representar en nuestra mente imágenes, conceptos o situaciones que o no se están dando o no están presentes o incluso no existen. Por ejemplo, si cierras los ojos y te digo que te imagines una silla. ¿Lo has conseguido? ¿Sí? Bien. Señal de que tienes imaginación.

Si ahora te pido que construyas una silla con aquellos recursos que tengas a mano y lo consigues, eso es creatividad, la capacidad de materializar aquellas ideas, objetos o pensamientos. La creatividad al igual que la imaginación es algo que todos poseemos, pero ésta sí se tiene que entrenar. Si no has conseguido crear esa silla, entonces tienes que entrenar tu mente, ya que la creatividad se va perdiendo con el paso del tiempo por el uso del cumplimiento de las normas y las reglas que dan muy poco margen a la imaginación.

Imaginación: de capacidad a habilidad

Como ya he indicado en otras publicaciones anteriores, una capacidad que todos poseemos se convierte en habilidad, que solo unos pocos poseen, cuando extraemos de esa capacidad todo su jugo, cuando el uso de la misma es eficaz y eficiente, cuando podemos decidir que habilidad utilizar, en qué momento y con qué intensidad. La imaginación es una de ellas.

Como ya he dicho en el ejemplo, todos podemos imaginar una silla, al no ser que tengamos algún tipo de trastorno neurológico, pero cuando esa representación imaginada, se acompaña de una gran carga de detalles, cuando implica a todos los sentidos, cuando se le da una vividez que parece real, entonces, es cuando la capacidad de imaginación se convierte en una habilidad.

No solo vemos una silla, la sentimos, podemos notar el tacto de sus materiales, si huele a cuero, retama, madera o tela, oímos como cruje cuando nos sentamos en ella, vemos sus dimensiones, vemos la sombra que proyecta, la vemos en 3D, percibimos su calidez, su comodidad, cómo el respaldo recoge nuestra espalda y el asiento acomoda nuestro cuerpo… Eso es la imaginación como habilidad.

Es una cualidad humana que utilizamos a diario, de forma automatizada, sin darnos casi cuenta. Cuando hemos de realizar una tarea determinada, solemos imaginarnos realizándola, es espontáneo. Una vez en situación,, utilizamos esa imaginación representada como guía para orientar nuestro comportamiento y nuestra actuación, si esa guía que hemos imaginado es errónea, la probabilidad de que nuestra actuación lo sea también es muy alta y viceversa.

Extrapolado al deporte y tal como dice Marta Frau:

”…si la representación del movimiento en el cerebro es inexacta, errónea o inadecuada, la ejecución también lo será y viceversa”.

Cuando realizamos algún tipo de comportamiento, en el cerebro se forman unos “caminos neuronales” que a fuerza de repetir los mismos pasos se acaban formando unas roderas, como las que se forman en los caminos de montaña, que hace que los impulsos neurológicos tiendan a seguir siempre esa vía. Las investigaciones han corroborado que esto no solo sucede cuando experimentamos un comportamiento o situación; cuando lo imaginamos también sucede. La imaginación tiene la capacidad de crear esas roderas que guiarán nuestra actuación hacia donde la hayamos orientado.

En psicología clínica, el uso de la imaginación como herramienta y recurso para superar situaciones temidas, fóbicas o con alta incertidumbre se hace imprescindible para estas personas. La imaginación les permite ponerse en “la peor de las situaciones” sin correr ningún “riesgo real”. Para cuando se presente la situación en la vida real, la habrá “vivido” con la imaginación tantas veces, que perderá mucho de su aspecto temido.

En el deporte, evidentemente, sucede lo mismo. Se entrena la imaginación para crear o recrear una situación o una experiencia en la mente del deportista para que cuando se dé, ya la haya “vivido” y gestionado adecuadamente con una guía correcta.

Cuanto más vívida sea la imaginación, mayor será su efectividad, es por ello, que el uso de todos los sentidos es primordial. Puede que alguno de los sentidos tenga cierta prioridad sobre los otros, pero todos son claves para recrear la experiencia.

Por lo tanto, el uso de todos los sentidos es vital. Junto a la vista, oído, olfato, tacto, gusto y el sentido quinestésico son muy importantes, con ellos haremos que la experiencia recreada se acerque lo máximo posible a la realidad, es más, somos incluso capaces de imaginar situaciones o experiencias que, quizá, no se den nunca, pero las hemos vividos y estamos preparados para afrontarlas.

Aporte teórico

Para explicar la influencia de la imaginación aplicada al deporte, desde la Psicología Deportiva, se utilizan dos teorías principalmente como fuentes de explicación del fenómeno. En primer lugar la teoría Psiconeuromuscular, ya apuntada más arriba y que nos dice que cuando un deportista imagina los movimientos que tiene que realizar pero no los pone en práctica, nuestro cerebro envía impulsos eléctricos a los músculos implicados muy parecidos a los que se dan cuando si que se realiza físicamente la acción deportiva. La imaginación crea una inervación muscular similar a la que se genera por la práctica real del ejercicio, todo y que la actividad muscular es mucho menor durante el proceso de imaginación. El cerebro transmite impulsos similares a los que tienen lugar en la situación real. Si no, que se lo pregunten a esas personas que tienen pánico, por ejemplo, a cosas o situaciones inconcebibles como por ejemplo a ser devorados por cucarachas o a ser aducidos por extraterrestres. Por muy ilógico y desconcertante que nos pueda parecer, en su imaginación, han representado tan vívidamente esas situaciones, que el miedo, el pánico que sienten es muy real.

En segundo lugar, la otra teoría que explica el efecto de la imaginación es la llamada teoría del Aprendizaje Simbólico, la cuál nos dice que el uso de la imaginación como herramienta para mejorar la ejecución de la tarea deportiva permite a los deportistas codificar sus movimientos de forma simbólica, creando un plan o un mapa del movimiento, es decir, crean una automatización del mismo, logran que la ejecución se realice con una gran sensación de fluidez, de familiaridad.

Es imprescindible para que el trabajo de la imaginación resulte efectivo que los deportistas crean lo importante que es el uso de la imaginación para mejorar su práctica. Una vez convencidos, es recomendable hacer una pequeña evaluación de la capacidad de imaginación de los deportistas para así poder crear un plan para trabajar la imaginación y entrenarlos en destrezas básicas.

Imaginación y creatividad

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Si al principio hemos diferenciado imaginación de creatividad, ahora las vamos a relacionar una con otra. La creatividad requiere de la imaginación para que ésta tenga lugar, es el sustrato de la creatividad, desde donde la creatividad puede aparecer y expresarse. Muchas veces, cuando se habla de imaginación y creatividad, se tiende a pensar en objetos materiales, ya de nivel técnico o de aspectos artísticos, pero pocas veces se piensa en la aplicación a la psicología y a su efecto sobre nuestra conducta. Que no se piense o hable de ella, no quiere decir que no se utilice, además, la utilizamo con mucha más frecuencia de lo que pensamos. Si yo soy capaz de imaginar(me), realizando una conducta o comportamiento determinado, también soy capaz de crear ese nuevo comportamiento. Somos capaces de modificar de forma activa e intencionada nuestra conducta utilizando la imaginación como punto de partida del proceso de cambio o transformación.

Como ya explique anteriormente, esa visualización esa situación imaginada debe involucrar a todos los sentidos del deportista para lograr la máxima vividez y credibilidad ante el deportista. A través de la imaginación de nuevas experiencias se puede ayudar a controlar ciertos estados emocionales o revivir experiencias vividas durante la competición de forma más específica y clarificadora para un adecuado análisis.

Todo y que nuestro sentido más utilizada es el visual y por ello se acostumbra a utilizar un entrenamiento visual, la verdad es que no vemos con los ojos, sino con la mente, por ello, algunos deportistas con problemas de ceguera se pueden desenvolver de forma muy eficaz en el mundo. Hay estudios que demuestran que las personas con problemas de ceguera, también desarrollan sus esquemas mentales y espaciales de la misma forma que los videntes, solo que en  ellos, sus puntos de referencia no son solo visuales. Pueden ser táctiles o auditivos o, ambos a la vez.

Que somos capaces de imaginar situaciones hiperrealista, es una evidencia. Existen multitud de pruebas que corroboran esa capacidad. La imaginación nos permite crear situaciones que por si mismas pueden ser tan reales como las situaciones externas, cuando de hecho, son realidades psíquicas, tan potentes como la misma realidad exterior.

Gracias a nuestra imaginación y a nuestra memoria o capacidad de recuerdo, podemos crear cualquier grupo y tipo de imágenes existentes en nuestra memoria y no solo para recrear experiencias pasadas, si no que también para crear futuros encuentros deportivos que nos permitirían aplicar los nuevos conocimientos con anterioridad a la cita deportiva para aumentar la probabilidad de una ejecución más precisa y exitosa.

El desarrollo de la imaginación

Que la imaginación es útil par los deportistas no solo es una opinión, sino que las dos teorías nombradas anteriormente pueden demostrar que es así. Pero como todas las técnicas, herramientas o aprendizajes que pueda utilizar tanto un deportista como una persona cualquiera, creer en su utilidad es básico y fundamental. Por si sola no asegura el éxito, pero si que aumenta la probabilidad de conseguirlo. Existen multitud de grandes deportistas que lo utilizan como parte de su entreno diario.

A pesar de la “mala fama” que puedan tener las evaluaciones psicológicas, ya que muchas veces sacan a la luz déficits personales o profesionales, hemos de verles la vertiente positiva. A partir de esa evaluación conocemos puntos débiles a reforzar si se considera oportuno y puntos fuertes a afianzar y potenciar. Desde luego, para saber hacia dónde vamos, debemos saber desde dónde partimos. Eso nos facilitará el diseño del planning de entreno para lograr un máximo rendimiento, ya que como cualquier otra capacidad varía de una persona a otra.

Aspectos como la precisión en la visualización de una imagen, claridad en la percepción de los sonidos, el grado de viveza con el siente los movimientos corporales, nivel de consciencia de su estado emocional o psicológico en la sensación imaginada, son aspectos muy útiles a evaluar para tener un buen punto de partida.

Para R. Vealey (l992), existen tres pasos importantes que un deportista debe controlar para realizar un adecuado uso de la imaginación. En primer lugar, debe conseguir el desarrollo de imágenes con la máxima vividez posible de todos los movimientos o ejercicios de su disciplina deportiva. A continuación, deben poseer un buen control de estas imágenes para poder utilizarlas a discreción y cuando ellos consideren más oportuno o, finalmente, desarrollar sus auto-percepciones, muy útiles para analizar la ejecución deportiva con la máxima cantidad de información posible y de la mejor calidad.

Conclusión

Este efecto real del proceso imaginativo viene reforzado teóricamente por las teorías “Teoría psiconeuromuscular”, donde los deportistas, a fuerza de imaginar determinados movimientos o ejecuciones, construyen una “estructura activa”, unas vías neuronales que ejerzan cierta automatización de los movimientos deseados y a través d ella teoría del “aprendizaje simbólico“, en el que a través de la imaginación le facilita al deportista simbolizar sus movimientos haciendo de éstos algo más familiar y conocido. Esta posición teórica también ha sido investigada y reconocida en su eficacia por diferentes especialistas.

Ahora que tenemos un punto de partida, podemos trabajar para mejorarlo, acabamos de encontrar una meta, un objetivo, un motivo que dirija nuestras acciones hacia él, tenemos un punto con el comparar nuestro progreso.

Bibliografía

  • Cox, Richard H. «Psicología del deporte» Ed. Médica Panamericana,2008
  • Dosil Dias, J. «Psicología y Rendimiento Deportivo» Edic.Gersam 2002 – España
  • Gonzalez, Lorenzo J. «El entrenamiento psicológico en los deportes» Editorial Biblioteca Nueva S.L. Madrid -1996
  • Riera Riera, J. «Habilidades en el deporte» INDE Publicaciones, 2005
  • Thomas, A. «Psicología del Deporte» Editorial Gerder  Barcelona  l982
  • Williams, J. «Psicología aplicada al Deporte» Biblioteca Nueva Madrid l99l

Fuentes: La imaginación en el deporte, Creatividad, Entrenamiento de la Imaginación

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