Lesiones del tendón

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (3 votos, promedio 4,67 de 5)
Cargando…

Las lesiones tendinosas suponen entre alrededor del 50% del total de lesiones deportivas(1). En concreto, los problemas crónicos debido al sobreuso de los tendones constituyen el 30% de las lesiones relacionadas con la carrera, y las lesiones tendinosas del codo el 40% del total de lesiones sufridas por lo tenistas(2). Este tipo de lesión no sólo conlleva una pérdida de tiempo en la preparación y competición del deportistas, sino que puede provocar daños a largo plazo que afecten incluso a actividades de la vida diaria.

Tendinitis no, tendinopatía sí

Hay discrepancias acerca de cómo clasificar estas lesiones y también en la terminología apropiada para referirnos a ellas. El término “tendinitis” se usa con frecuencia para abarcar todas las lesiones tendinosas, pero diversos estudios han demostrado que a menudo no existe ninguna inflamación en el tendón, por lo que no sería adecuado utilizar el sufijo “itis” que significa que hay presente un proceso inflamatorio(3,4). Leadbetter(5) definió “tendinitis” como una degeneración sintomática del tendón con trastorno vascular y proceso inflamatorio. Más recientemente se usa el término “tendinopatía” para definir las lesiones tendinosas a nivel global, mientras que se usa “tendinosis” para referirse a problemas crónicas del tendón (el sufijo “osis” indica que hay presente un problema degenerativo). Leadbetter(5) definió tendinosis como un área de degeneración no inflamatoria y que puede ser asintomática. No hay que olvidar además, que hay diferencias significativas en los procesos de curación de una lesión tendinosa aguda y una crónica(6).

Así pues, los preparadores físicos y entrenadores, en muchas ocasiones, tienen que elaborar programas de entrenamiento a personas con problemas tendinosos, siendo crucial la capacidad de diferenciar un proceso agudo e inflamatorio de uno crónico y degenerativo. Una tendinitis suele presenta un dolor fuerte y localizado durante la actividad, por la mañana o después de largos periodos de descanso. El dolor puede disminuir con la actividad pero empeora al descansar. En cambio, una tendinosis  presenta un dolor de manera constante, pero es un dolor sordo y de difícil localización, que empeora con la actividad.

Nirschl(7) realizó una revisión de las diferentes etapas de una lesión tendinosa:

  • Tendón Sano (0): sin inflamación. Colágeno organizado. Tendón firme, sin dolor ni hinchazón, temperatura normal.
  • Tendinitis aguda (I): degeneración sintomática del tendón, inflamación del paratendón, trastorno vascular. Microrroturas, células inflamatorias en el paratendón, desorganización del colágeno. Hinchazón, dolor, calor y disfunción.
  • Tendinitis crónica (II): degeneración incrementada del tendón y la vascularidad. Numerosas microrroturas, mayor nivel de desorganización del colágeno. Dolor crónico, disfunción aumentada.
  • Tendinosis (III): degeneración intratendinosa por un microtrauma, envejecimiento celular y/o compromiso vascular. Neovascularización, necrosis local, desorganización y desorientación del colágeno. Aumento del tendón palpable, hinchazón de tejidos, aumento de la disfunción con o sin dolor.
  • Rotura (IV): fallo en el tendón. Rotura completa de las fibras. Debilidad y dolor en los test musculares, incapacidad para mover la articulación afectada, test de rotura tendinosa positivos.

En los últimos años el ejercicio excéntrico ha demostrado tener un enorme potencial como modalidad de entrenamiento efectiva en las tendinopatías. A continuación haremos un repaso sobre la anatomía y fisiología del tendón para entender por qué el ejercicio excéntrico le es beneficioso, revisaremos las causas de las tendinopatías y expondremos aquellos ejercicios que están indicados para las tendinopatías más comunes así como la manera más efectiva de llevarlos a cabo.

tendon tendinitis

Anatomía

Los tendones transmiten la fuerza generada por el músculo al hueso y actúan como un amortiguador absorbiendo las fuerzas externas y limitando así el posible daño muscular(8). Son relativamente avasculares (sin riego sanguíneo), pero reciben inervaciones y suministro vascular del paratendón, que es la vaina que le envuelve. Están compuestos de un 68% de agua y un 30% de colágeno tipo I, glucosaminoglicanos y elastina(9). El papel del colágeno es el de resistir las fuerzas de tensión, mientras que el de la elastina es incrementar la flexibilidad del tendón. La estructura de los tendones revela que tienen una apariencia ondulada en reposo, indicando que pueden estirarse.

Las lesiones tendinosas pueden darse fundamentalmente en el cuerpo del tendón o en la entesis, que es la zona de unión de un tendón, ligamento o capsula articular al hueso(10). Esta lesión se denomina habitualmente como tendinopatía en la inserción. Independientemente de la zona de la lesión, podemos utilizar el ejercicio excéntrico de la misma manera.

Los tendones son propensos a lesionarse por la siguiente razón. El consumo de oxígeno es 7,5 veces más bajo en ligamentos y tendones que en el músculo esquelético(11). Para minimizar el riesgo de isquemia, que es una disminución en el suministro sanguíneo, se necesita una tasa metabólica baja y una capacidad de generación anaeróbica para soportar las cargas y mantener la tensión en los tendones durante un periodo prolongado. Esta tasa metabólica baja reduce el riesgo de tener un suministro sanguíneo inadecuado o deficiente, e indica que hay una menor necesidad de oxígeno por parte de los tendones durante tareas funcionales. Sin embargo tiene el inconveniente de provocar una lenta recuperación de las lesiones, de ahí que muchas lesiones tendinosas persistan en el tiempo y terminen por cronificarse(12). Si un deportista no descansa del estímulo que agrava la lesión, o no establece el entorno adecuado para la recuperación, el tendón estará en un continuo estado de ruptura e intentará curarse de manera fallida. El resultado final de este proceso será el dolor, la disfunción, y en consecuencia, la baja por lesión del deportista.

Causas de las tendinopatías

Los tendones responden a una sobrecarga repetitiva más allá del umbral fisiológico con una inflamación de su vaina, una degeneración de su cuerpo, o una combinación de ambas(8). Hay multitud de razones por las que se da una lesión tendinosa, pero la etiología no ha quedado clara aún, y se definen numerosas causas(8). Aún así podemos dividir en causas intrínsecas y extrínsecas(13).

Los factores de riesgo intrínsecos son los siguientes:

  • Anomalías anatómicas: genu valgo, genu varo, dismetrías de caderas, etc.
  • Edad
  • Sexo
  • Flexibilidad
  • Laxitud articular
  • Debilidad muscular
  • Técnica
  • Fatiga
  • Factores psicológicos

En cuanto a los factores de riesgo extrínsecos(3,14,15,16) nos encontramos:

  • Equipamiento inadecuado
  • Superficie de entrenamiento irregular
  • Calzado inadecuado

Además de estos factores nos encontramos muchas veces ante una serie de errores en el programa de entrenamiento:

  • Hacer “demasiado demasiado pronto”: frecuencia, volumen, carga, etc. de entrenamiento muy elevadas.
  • Progresión incorrecta del entrenamiento: saltarse etapas del programa
  • Descanso y recuperación insuficientes
  • Entrenamiento repetitivo y sin modificaciones
  • Entrenamiento asimétrico y con desequilibrios a nivel muscular

Todos estos son factores de riesgo que contribuyen a la sobrecarga de nuestros tendones y pueden provocar por consiguiente una tendinopatía de mayor o menor gravedad. En el siguiente artículo relacionado con las tendinopatías hablaremos de los beneficios que el ejercicio excéntrico tiene tanto a la hora de curar como de prevenir este tipo de lesiones tan frecuente en el mundo del entrenamiento físico.

Fuentes:

Daniel Lorenz; Providence Medical Center, Kansas City. Strength and Conditioning Journal. April 2010.

  1. Khan K and Cook J. The painful nonruptured tendon: clinical aspects. Clin Sports Med 22: 711–725, 2003.
  2. Sharma P and Maffulli N. Tendon injury and tendinopathy: Healing and repair. J Bone Joint Surg 87A: 187–202, 2005.
  3. Mafulli, N, Wong J, and Almekinders LC. Types and epidemiology of tendinopathy. Clin Sports Med 22: 675–692, 2003.
  4. Maganaris CN, Narici MV, Almekinders LC, and Maffulli N. Biomechanics and pathophysiology of overuse tendon injuries: Ideas on insertional tendinopathy. Sports Med 34: 1005–1017, 2004.
  5. Leadbetter WB. Cell-matrix response in tendon injury. Clin Sports Med 11: 533– 578, 1992.
  6. Kraushaar BS and Nirschl RP. Tendinosis of the elbow: Clinical features and findings of histological, immunochemical, and electron microscopy studies. J Bone Joint Surg 81A: 259–279, 1999.
  7. Nirschl RP. Elbow tendinosis/tennis elbow. Clin Sports Med 11: 851–869, 1992.
  8. Sharma P and Maffulli N. Biology of tendon injury: Healing, modeling, and remodeling. J Musculoskelet Neuronal Interact 6: 181–190, 2006
  9. O’Brien M. Functional anatomy and physiology of tendons. Clin Sports Med 11: 505–579, 1992.
  10. Shaw HM and Benjamin M. Structurefunction relationships of enthuses in relation to mechanical load and exercise. Scand J Med Sci Sports 17: 303–315, 2007.
  11. Williams JG. Achilles tendon lesions in sport. Sports Med 3: 114–135, 1986.
  12. Wilkie DR. Heat, work, and phosphorylcreatine break-down in muscle. J Physiol 195: 157–183, 1968.
  13. Almekinders LC. Tendinitis and other chronic tendinopathies. J Am Acad Orthop Surg 6: 157–164, 1998.
  14. Alfredson H and Lorentzon R. Chronic Achilles tendinosis: Recommendations for prevention and treatment. Sports Med 29: 135–146, 2000.
  15. Almekinders LC and Temple JD. Etiology, diagnosis, and treatment of tendonitis: An analysis of the literature. Med Sci Sports Exerc 30: 1183–1190, 1998.
  16. Curwin SL. Tendon injuries: Pathophysiology and treatment. In: Athletic Injuries and Rehabilitation. Zachazewski J, Magee DJ, and Quillen WS, eds. Philadelphia, PA: WB Saunders Co., 1996. pp. 27–54.