Mens sana in corpore sano

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Cómo lograr que nuestra mente trabaje a nuestro favor y no en contra. Ese es el objetivo de todo psicólogo. En su quehacer diario, los psicólogos, se encuentran con personas que tienen problemas en su día a día, y en los ámbitos más cotidianos: el trabajo, la familia, los amigos… Les cuesta mantener claros sus objetivos en la vida, les resulta difícil mantener la concentración y la motivación en sus tareas habituales, están tan bombardeados por información, que se saturan y les cuesta mucho discriminar entre información válida o inútil, el estrés y la presión son más una constante que una excepción, la ansiedad los acompaña todo el día pues la época histórica que actualmente el hombre está viviendo es muy paradójica. Nunca el ser humano ha estado tan preparado pero a la vez, nunca se ha enfrentado a un mundo donde la incertidumbre es muy elevada y está siempre presente. Nunca se sabe lo que nos puede deparar el mañana, nunca parece que se esté suficientemente preparado para lo que pueda venir. Si hay algo que nunca cambia es que todo cambia, el cambio es y ha sido una constante en la historia de nuestro planeta, la diferencia es que lo que ante sucedía en siglos, ahora es cuestión de pocos años.

Visto esto, parece claro que aquellas personas con mejor capacidad de adaptación a los cambios del medio, tendrán más posibilidades de sobrevivir a los cambios y aprovechar las oportunidades que se les ofrezcan.

Todos aquellos que hacen deporte asiduamente, se dan cuenta de que la “vida normal” no difiere demasiado de la “vida deportiva”. Piénsalo detenidamente, ¿tan diferente es la vida real de la vida deportiva? te encuentras situaciones similares, como ansiedad, miedo al fracaso, ideas irracionales que nos impiden alcanzar nuestros objetivos, falta de perspectiva o de visión global…

Ya sea a nivel deportivo como del día a día, la psicología es una herramienta fundamental. Fundamental porque aumenta la capacidad de adaptación al medio en el que vivimos. Esa capacidad de adaptación pasa por cambiar la forma de pensar y entender de forma más adaptativa, los cambios que se producen en el mundo y en nuestro día a día.

Objetivo de la Psicología Deportiva (P.D.)

Desde la Psicología Deportiva (P.D.) lo que pretendemos es lograr entender aquellos factores psicológicos que intervienen durante el ejercicio físico y el deporte e intentar solucionar los problemas que estén relacionados con la práctica deportiva como podrían ser el estrés, la insatisfacción, la tensión psíquica, el temor al fracaso, el síndrome de burn-out, etc.

“La psicología del deporte investiga, como disciplina científica, las causas y los efectos de los procesos psíquicos que tienen lugar en el ser humano antes, durante y después de una actividad deportiva.” J. R. Thomas (1980)

Como bien dice J.R. Thomas, la psicología es una disciplina científica, ya que utiliza el método científico para demostrar la veracidad o no de sus hipótesis, no dejando nada al azar. Toda afirmación o negación al respecto de la materia de estudio debe, obligatoriamente, estar sustentando por datos científicamente demostrados. Para comprobar que dichos datos son verídicos, se utiliza el Principio de Verificación que, en resumidas cuentas, consiste en replicar el mismo experimento científico, en las mismas condiciones y comprobar si los datos coinciden o no con ofrecidos primeramente.

La psicología deportiva no sólo se preocupa por analizar aquellas variables psicológicas que intervienen durante la práctica deportiva sino que también estudiamos qué sucede previamente a la práctica deportiva y qué sucede posteriormente, es decir, una ve finalizada la ejecución.

Estudiar el pre-ejecución y el post-ejecución tiene una explicación. Las personas funcionan en un “continium”, es decir, tenemos una historia de vida, donde no pueden existir espacios vacíos sin explicación a los acontecimientos, por lo tanto, o existe una explicación a un acontecimiento o la persona la crea, con el riesgo de que dicha creación sea errónea y, por lo tanto, la lleve a decisiones erróneas. Un ejemplo: “ A todas las personas con las que trabaja un psicólogo, ya sea a nivel clínico como deportivo, se las debería avisar de que durante el proceso de cambio psicológico, las recaídas no son solo normales, sino que además son deseables, ya que son una señal inequívoca de que estamos realizando cambios importantes.” Si no se advierte de este hecho, los pacientes o clientes, lo interpretarían a su manera y, quizá, de forma errónea. Es por ello que es vital, estudiar “los procesos psíquicos que tienen lugar en el ser humano antes, durante y después de una actividad deportiva”

Técnicas psicológicas aplicadas al deporte

Existen una gran variedad de técnicas psicológicas que podemos aplicar a la práctica deportiva con diferentes intenciones, ya sea para desarrollar habilidades motrices, para, como decía anteriormente, controlar la situaciones generadoras de un excesivo estrés ya a través de procesos fisiológicos (respiración, relajación o meditación) ya a nivel cognitivo (auto-instrucciones, revisión de la racionalidad de los pensamientos, valoración adecuada de situaciones…)

Perfiles psicodeportológicos

Otro aspecto que en Psicología Deportiva cada día tiene más sentido y utilidad es la realización de perfiles psicodeportológicos que nos permitan identificar aquellas variables de nivel psicológico que el deportista posee, para así, poder diseñar un plan de trabajo para poder trabajar cada una de esas variables en la dirección que consideremos más adecuada, ya sea potenciando, reduciendo e incluso, eliminado las variables o característica disponibles.

Ciertamente, existe una polémica respecto a todo aquello que signifique crear “perfiles psicológicos” de las personas, principalmente por el hecho, aducen los contrarios a dichos perfiles, que eso perfiles tienen alta variavilidad en el tiempo, que no son estables y, además, son modificables. Y la verdad, es que tienen razón, al menos en parte. Es cierto que los perfiles psicológicos no son estables, pero si que marcan un tendencia de comportamiento. Por tendencia entendemos la probabilidad de actuar de forma similar a situaciones dispares a lo largo del tiempo. La variabilidad la contrarrestamos realizando varias mediciones a lo largo de un continuo temporal y por suerte, son variables. Si no lo fuesen, ni tendría sentido nuestra labor, ni el ser humano tendría la capacidad de adaptación al cambio que tiene.

sinergia

Nuestras habilidades mentales

Con la Psicología del Deporte y el trabajo de los psicólogos deportivos, ofrecemos la posibilidad de trabajar muchas de nuestras capacidades para convertirlas en habilidades. Esta es una distinción que considero importante remarcar. Como capacidad, entendemos un rasgo que la mayoría de seres humanos poseemos por el simple hecho de pertenecer a la especie humana, como sería, correr, saltar e, incluso, hablar, pero no todo el que corre, salta o habla es hábil haciéndolo. Con la capacidad se nace, la habilidad se aprende. Habilidad para discernir cuando utilizar una habilidad determinada y no otra y en qué medida. Eso es habilidad.

La concentración es la capacidad de focalizar la atención en una tarea determinada sin distraerse ni prestar atención a estímulos externos o internos que no ayudan en la ejecución.

La atención, es una capacidad que nos permite focalizar los recursos atencionales en aquellos estímulos internos y externos pertinentes a la realización de la actividad deportiva. Cada actividad deportiva requerirá diferentes grados e intensidades de atención y en función de lo que la situación demande puede ser amplias o estrechas, internas o externas.

Sin duda, es la motivación la que se considera el eje central para lograr cualquier objetivo, tanto en la vida como en el deporte. La motivación es la que permite al deportista orientarse a unos determinados logros y encontrar los motivos para dirigir sus capacidades hacia la consecución de ese logro. Más adelante explicaremos con más detalle la diferencia entre motivación y motivo, pero de momento, quedarnos con que motivación es un recurso temporal y situacional y el motivo es un recurso de más largo recorrido, es aquello que da sentido psicológico a lo que hacemos, es el porqué de todo.

Por autoconfianza entendemos la percepción que tiene el deportista de sí mismo para lograr aquello que se ha propuesto lograr. Esa creencia de uno mismo es muy importante, ya que es fuente de motivación orientada al logro. Es la sensación de sentirse capaz de conseguir las metas.

Otra habilidad muy importante en la vida y, aun más en e mundo del deporte, es la habilidad de comunicación, ya que permite optimizar el trabajo. Mensajes claros, directos y certeros facilita enormemente el trabajo de todas las personas implicadas en la preparación del deportista.

Herramientas psicológicas

Un aspecto muy aceptado dentro de la Psicología Deportiva, es la gran influencia de nuestras ideas, creencias y pensamientos tanto en nuestro estado emocional, como en nuestro comportamiento, por lo tanto, si trabajamos y potenciamos diferentes capacidades y herramientas que nos permitan tener unas ideas, creencias y pensamientos más adecuados para valorar y analizar los acontecimientos, la probabilidad de generar unas emociones correctas y unas conductas apropiadas aumentan, y con ellas, la probabilidad de éxito. Entre estás herramientas psicológicas se encuentran el autoconocimiento, el autodominio y el autocontrol.

“Actuamos como actuamos porque pensamos como pensamos” W. Riso

El deportista debe conocerse a sí mimo de forma muy profunda y detallada. Con ello, sabrá como reacciona ante determinadas situaciones y que emociones se le generan, saber cómo responde en algunas situaciones, como puede afectarle el entorno, que respuestas genera su cuerpo ante dichas situaciones… Con ese autoconocimiento, le será más fácil detectar posibles necesidades o carencias que suplir mediante las técnicas psicológicas más adecudas para su situación.

La relajación es una herramienta muy útil, no solo para las situaciones que generan tensión sino que también facilita la recuperación del esfuerzo físico cuando no se tiene tiempo suficiente para descansar y recuperarse mejor. La relajación, rebaja la tensión muscular, facilita el sueño y reduce el insomnio, aspectos, cruciales para poder rendir de forma adecuada y destinar los recursos disponibles a la tarea deportiva.

Otra herramienta muy potente y que se utiliza con frecuencia es la llamada  visualización. Con la visualización se pretende “programar la mente” para actuar de forma mecánica, automatizada,  ante una determinada situación. Una buena visualización involucra todos los sentidos, hemos de “ver” la situación, “oírla”, “olerla”, “palparla”, “saborearla”… hemos de realizar una visualización de la situación que esperamos lo más vívida posible. A mayor viveza, mayor será la efectividad. Con la visualización, muchas veces lo que pretendemos es anticipar acontecimientos, para así, poder dar la respuesta más adecuada.

Todos estos aspectos hasta aquí presentados, son los que se trabajarán en siguientes artículos y muchos otros que por la extensión no puedo dejar constancia en este artículo de hoy.

Para finalizar, un vídeo en el que se puede comprobar de forma objetiva y científica el poder de la mente sobre nuestro cuerpo.

 Bibliografía

  • Cox, Richard H.(2009) ”Psicología del deporte : conceptos y sus aplicaciones.” Buenos Aires [etc.]: Médica Panamericana, 6a ed.
  • Weinberg,Robert S.; Gould D. (2010). Fundamentos de psicología del deporte y del ejercicio físico. Panamericana, Madrid : 4a ed.
  • Williams, Jean M (1991). Psicología aplicada al deporte. Madrid : Biblioteca Nueva, 1991

Fuente: Principio de Verificación