Los riesgos de la deficiencia energética relativa en el deporte

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El mantenimiento del equilibrio energético constituye un elemento esencial para todos, pero lo es aún más para los atletas, pues un desequilibrio entre las necesidades energéticas del cuerpo y la energía requerida para participar en una actividad física puede tener consecuencias graves.

El equilibrio energético se alcanza cuando la cantidad de energía ingerida se equipara con la energía gastada durante el día. En este sentido, aquellos que realizan ejercicio físico, se exponen a padecer un problema conocido como Deficiencia Energética Relativa en el Deporte, síndrome producido por el desequilibrio entre la ingesta y el gasto energético.

Este síndrome afecta a muchos aspectos de la función fisiológica, incluida la tasa metabólica, la función menstrual, la salud ósea, la inmunidad, la síntesis de proteínas, la salud cardiovascular y la estabilidad psicológica. Por ello, conoce todo lo que debes saber acerca de la Deficiencia Energética Relativa en el deporte, los riesgos que pueda conllevar padecerla y cómo prevenirla.

El entrenamiento en exceso conlleva deficiencia energética

¿Qué es la Deficiencia Energética Relativa en el Deporte?

Conocido anteriormente como la Triada de la Atleta Femenina, al creer que solo las mujeres eran afectadas, la deficiencia energética relativa tiene un estrecho vínculo con los desórdenes alimenticios en los que muchos deportistas caen al pensar que un menor peso les asegurará un mejor rendimiento.

Es importante recalcar que ahora este síndrome es conocido como Deficiencia Energética Relativa en el Deporte (RED-S) ya que no solo afecta a la función menstrual, sino que diferentes estudios han demostrado que el abanico se expande y afecta de manera muy negativa a la salud.

Síndrome de deficiencia energética en deportistas

¿Cómo está compuesto el gasto energético?

Tu gasto energético se compone principalmente de tres partes:

  1. La cantidad de energía que usarías si permanecieras en reposo.
  2. El proveniente de las actividades diarias normales, tales como caminar hasta la parada de bus u ocuparse de las tareas del hogar.
  3. El proveniente de la ejercución de ejercicio físico, tal como salir a correr, bailar o nadar.

Este último componente generalmente es el más variable entre las personas e individuos que, a través del ejercicio regular, consumen muchas más energías que una persona sedentaria. Por tanto, ser físicamente activo y participar en algún deporte requiere que alcances niveles más altos de ingesta energética para prevenir un déficit energético.

¿En que consiste el gasto energético diario?

Síntomas de la Deficiencia Energética Relativa

Algunos de los síntomas que se presentan antes de la enfermedad es la pérdida excesiva de peso, periodos menstruales irregulares o inexistentes, fatiga y reducción de la capacidad de concentración y, lo más grave, fracturas por estrés.

Cuando se padece de este síndrome, el cuerpo intenta ahorrar energía poniendo algunos sistemas en “modo de ahorro de energía”, incluida la desaceleración del recambio óseo. Esto aumenta el riesgo de respuestas al estrés óseo, y por ello hace más probable que puedas padecer una fractura por estrés.

El cuerpo también reduce la producción de hormonas en el sistema reproductivo, incluidos el estrógeno y la progesterona en las mujeres y la testosterona en los hombres.

Las hormonas son importantes para impulsar las adaptaciones al ejercicio, por lo que cualquier interrupción de este sistema, reducirá la efectividad del entrenamiento y, por lo tanto, el rendimiento deportivo.

¿Cuáles son los síntomas de la deficiencia energética relativa?

¿Cómo identificar la Deficiencia Energética Relativa?

Al encontrarse en esta situación, la tasa metabólica disminuye para conservar calorías, y los cambios hormonales anteriormente descritos indican al cuerpo que aumente la grasa corporal y disminuya la masa muscular. No obstante, existen otros indicadores que pueden surgir en atletas masculinos y femeninos:

  • Lesión recurrente (tejido blando y/o hueso).
  • Enfermedad recurrente.
  • Fatiga inesperada.
  • Patrones de sueño interrumpido.
  • Cambios de humor.
  • Reducción de la interacción social.
  • Relación problemática con la comida y/o entrenamiento.
  • Estancamiento y deterioro del rendimiento.
Desequilibrio entre la ingesta y gasto energético

¿Cómo prevenir la Deficiencia Energética Relativa?

1. Lleva un registro de los periodos menstruales

Con el ritmo de vida actual es fácil olvidar la última menstruación. Por eso, es importante anotar tus períodos menstruales en un calendario: el día en que comenzó y el día en qué se fue, además de si el sangrado es intenso o particularmente débil.

De ese modo, si te dejara de venir la menstruación, podría darte información precisa para consultar con un médico y, si fuese el caso, iniciar un tratamiento si fuera necesario.

Llevar un registro menstrual para determinar la deficiencia energética

2. No te saltes comidas

Si vas de aquí para allá, entre el trabajo, los entrenamientos y las competiciones deportivas es posible que tengas la tentación de saltarte comidas para ganar tiempo; pero debes recordar que las comidas mejorarán tu rendimiento deportivo.

Lo más recomendable es traer siempre contigo alimentos como nueces, semillas sin sal, verduras, barritas de cereales y piezas de fruta.

Snacks para prevenir Deficiencia Energética Relativa

3. No realices ejercicio en exceso

La presión ejercida por los compañeros de equipo, los padres y los entrenadores puede trasformar la diversión del deporte en una verdadera pesadilla. Por eso, debes recordar constantemente que se trata de tu cuerpo y de tu vida, y que ni tus compañeros ni tu entrenador serán quienes tendrán que vivir de cara al futuro con cualquier problema que se desarrolle en tu cuerpo por los excesos y malos hábitos. Por eso, haz caso a tu cuerpo y para cuando no te sientas bien.

Consecuencias negativas del ejercicio excesivo

Conclusión

Este síndrome hace referencia a un deterioro de la función fisiológica incluyendo, entre otros factores, la tasa metabólica, la función menstrual, la salud ósea, la síntesis de proteínas o la salud cardiovascular, y está causado por la deficiencia de energía entre la ingesta y el gasto energético.

Para evitarlo, es importante medir la cantidad de ejercicio físico que realizas y estar atento a las señales de tu cuerpo para así determinar cualquier síntoma que te indique que puedas estar padeciendo este síndrome que, aunque es reversible, en algunos casos graves puede traer consecuencias irreversibles.

Referencias

  • Keay, N. The Risks of Relative Energy Deficiency in Sports. Para TrainingPeaks. [Revisado en febrero del 2019].