¡El tamaño del pene se está reduciendo por la contaminación!

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Parece que el tamaño del pene siempre ha sido un asunto de Estado. Aunque, en realidad, el tamaño no importa, te contamos que, debido a la contaminación esto podría cambiar. Según un estudio publicado recientemente, no solo se reducirían las medidas del pene y el escroto, sino que, es posible que el aparato reproductor masculino sea incapaz de producir espermatozoides viables para el 2045.

El tamaño del pene comienza a importar

Desde que empezamos a recibir noticias de la contaminación y los catastróficos resultados que estos tendrían para la salud y el medio ambiente, quizá ninguno había calado tanto como este. Y es que la contaminación es todo un problema, no solo para los que ya existimos sino también para las futuras generaciones. A la larga lista de problemas a las que habrían de enfrentarse los niños que no han nacido, encontramos que el tamaño del pene de los futuros habitantes del planeta se reduciría considerablemente.

La contaminación por ftalatos está ocasionando que los espermatozoides no sean viables

El estudio en cuestión y que arroja las nefastas consecuencias para los niños pequeños y para aquellos que todavía no nacen, fue publicado por la doctora Shanna Swan, de la escuela de medicina Mount Sinai, una prestigiosa institución neoyorkina. En su libro, Count Down: How Our Modern World Is Threatening Sperm Counts, Altering Male and Female Reproductive Development, and Imperiling the Future of the Human Race; que en español se traduciría como Cuenta atrás: Cómo nuestro mundo moderno está amenazando el recuento de espermatozoides, alterando el desarrollo reproductivo masculino y femenino, y poniendo en peligro el futuro de la raza humana, Swan nos expone el problema.

Y es que, según Swan, los altos niveles de contaminación ambiental están produciendo el encogimiento del pene de los bebés. Sin duda, una afirmación alarmista y que pone en riesgo el futuro de la humanidad. Y no es que la reducción del pene suponga un gran problema, sino lo que esto trae aparejado.

Bajas tasas de fertilidad por la reducción del tamaño del pene y la contaminación

Según lo expuesto por Swan, y como ya te lo adelantábamos, la contaminación y la reducción del tamaño del pene ocasionarían graves problemas para la fertilidad humana. Se trata de una grave crisis existencial que los humanos del futuro experimentarían. Esto se debería a la acción de los ftalatos, una sustancia química que, principalmente, se utiliza para la elaboración de plásticos como el PVC. Pues estos ftalatos afectan considerablemente al sistema endocrino, que es quien se encarga de producir las hormonas. De acuerdo con Swan, la contaminación por ftalatos hace que los bebés nazcan con penes pequeños.

Según los múltiples estudios y ensayos realizados por Swan, la cantidad de esperma se redujo considerablemente en los hombres provenientes de países occidentales. Esta reducción de espermatozoides fue por encima del 50% en cuarenta años; la conclusiones se hicieron después de contrastar los resultados de 185 estudios, cuyos participantes fueron alrededor de 45.000 hombres completamente sanos. Estos resultados resultan alarmantes, pues las consecuencias de la contaminación afectarían considerablemente el desarrollo reproductivo no solo de hombres, sino también de las mujeres.

Pero, ¿Cómo hizo la doctora Swan los estudios? Antes de empezar con los humanos, Swan analizó el síndrome del ftalato en ratas. Descubrió que cuando los fetos se exponían a esta sustancia, estos nacían con los genitales encogidos. Después descubrió que, cuando los fetos humanos habían estado expuestos a esta sustancia, los bebés nacían con los genitales encogidos, con una distancia entre el ano y los genitales mucho más corta y que se relacionaba directamente con el tamaño del pene.

Y, ¿Cómo se expone un bebé humano al ftalato? Muy sencillo, porque aunque esta sustancia se utilice para fabricar PVC, se cree que se está transmitiendo directamente en la industria alimentaria y también en los juguetes. Y es que los ftalatos, aunque utilísmos para la elaboración de plásticos, representan un gran problema para las hormonas, pues imitan a los estrógenos. Esto hace que se interrumpa la producción natural de estas hormonas en el cuerpo. De ahí que impida el desarrollo de los genitales humanos, provoque malformaciones en el feto, pero también el comportamiento en los adultos.

El tamaño del pene de los bebés ha disminuido

El estudio de la doctora Swan concluye que, para el año 2045, los humanos serán incapaces de producir espermatozoides que sean viables. Esto, lógicamente, supone un gran riesgo para la población. ¿Se extinguirá la raza humana tal y como la conocemos?

2045: el año en que todo cambiaría

Hace años que los ambientalistas intentan hablarnos del cambio climático. No hay más que recordar al ex vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore. A través de su documental “Una verdad incómoda” (2006), intentaba exponernos los problemas a los que se enfrentaba la humanidad si no se hacía algo por el planeta. Quince años después, y tras varios documentales por parte de grandes personalidades, como Leonardo DiCaprio, la humanidad sigue por el mismo camino.

Sigue haciendo falta conciencia ambiental y parece que nos dirigimos en picado hacia lo que parecería la destrucción del planeta tal y como lo conocemos. Aunque esto no ocurriría hasta dentro de muchos años, las consecuencias las tendríamos en un futuro relativamente inmediato. Se trata del año 2045, año en el que, Shanna Swan, coloca la falta de viabilidad del esperma humano. Ella considera que, para ese entonces, las personas tendrán que acudir directamente a los tratamientos de reproducción asistida para poder tener hijos. Algo que, ha crecido considerablemente en los últimos años. Los últimos datos, que se recogieron en 2018, demuestran que, alrededor del mundo, han nacido más de ocho millones de bebés gracias a la reproducción asistida.

Según Swan, y como publica en su libro, los hombres en edad reproductiva, no tienen la misma cantidad de espermatozoides que tenían sus abuelos hace unas décadas. Porque la contaminación no solo se encuentra presente fuera de casa, sino que ha llegado a nuestros hogares. Habita en las cocinas, los salones, los baños y los dormitorios. Porque buena parte de los productos que entran a nuestras casas están contaminados con estas sustancias. Por no hablar de los alimentos. Tengamos en cuenta que, si hay otros contaminantes, estos están presentes en lo que consumimos.

Como bien sabrás, los alimentos de hoy en día no son 100% de origen natural, aunque así lo digan las etiquetas de los productos. Por ejemplo, para los que siguen comiendo carne, a los animales se les engorda sobre manera con productos químicos e industriales para poder alcanzar un peso ideal antes de llevarlos al matadero. Por no hablar de los fertilizantes que se utilizan en los cultivos de frutas y vegetales. Y, por supuesto, la cantidad de conservantes que se añaden a los productos que podemos encontrar en los supermercados.

Es decir, aquí ya no estamos hablando de la contaminación del aire, ni la acuática; no hablamos de los plásticos que contaminan el océano o la polución por los automóviles. Estamos hablando de una serie de productos que entran directamente en nuestro organismo al ingerirlos. Estos productos que consumimos, sin precaución alguna, afectan directamente la salud de nuestro cuerpo. De ahí que lo más recomendable sea ingerir productos de calidad y que sean ecológicos. ¿Y en cuanto a la exposición de ftalatos que dañan considerablemente la reproducción humana? Desafortunadamente, se trata de una exposición que no se puede evitar, pues es algo que no está en nuestras manos.

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