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Vitaminas para mejorar tus defensas

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Contenido del artículo

Pocas cosas pueden ser tan útiles para fortalecer la salud como las vitaminas. Sin embargo, no todas son vitaminas para mejorar las defensas. El grupo idóneo para cumplir esta función es solo una pequeña selección de todas las que existen.

Conocerlas es clave para asegurarse de que están adecuadamente distribuidas en una dieta equilibrada. Asimismo, conocerlas puede ayudar a prevenir que el sistema inmunológico sea suprimido y que se presenten infecciones por bacterias o virus causadas por tener bajas las defensas del organismo.

Lo cierto es que el cuerpo humano tiene un sistema inmunológico bastante complejo, pero también bastante eficaz, el cual le permite mantener un estado de salud óptimo, incluso ante la interacción con microorganismos extraños y propios, cambios climáticos o habitar determinados ambientes.

Vitaminas

Como parte de esta complejidad, las vitaminas para las defensas constituyen un pilar para garantizar el funcionamiento eficaz del sistema inmune. En este sentido, los nutrientes, minerales, vitaminas, microelementos y macroelementos actúan como un combustible para la actividad de este sistema. Cuando no se abastece bien, se produce un déficit en las defensas.

Por el contrario, cuando el cuerpo es proveído de una dieta equilibrada con una adecuada distribución de alimentos, se producen de manera efectiva millones de reacciones enzimáticas. Estas son responsables de actuar en contra de los radicales libres derivados de hábitos poco saludables, estilos de vida negativos o el contacto con gérmenes, virus y bacterias, protegiendo al cuerpo humano.

¿Cuáles son las vitaminas para mejorar tus defensas?

Teniendo en cuenta todo lo antes dicho, las vitaminas para mejorar las defensas que toda dieta equilibrada debe contener en proporciones óptimas son las siguientes:

Vitamina C

La importancia de esta vitamina para el fortalecimiento del sistema inmune es tal que es común que se recete su consumo como parte del tratamiento para el resfriado común. Asimismo, es popularmente conocida por contribuir a la protección ante procesos febriles y virales. Esto se debe a que es necesaria para la reactivación de la bioquímica y maquinaria celular responsable de combatir toda clase de microorganismos dañinos.

Esto también convierte a la vitamina C en la más conocida para mejorar la inmunidad. Además, también tiene un papel esencial en la síntesis de colágeno, el elemento encargado de servir de soporte y estructura para la piel y las diferentes barreras físicas protectoras del cuerpo humano.

Vitamina C

Para maximizar la cantidad de vitamina C en el organismo es recomendable comer aproximadamente cinco raciones de hortalizas y verduras, con altas concentraciones de dicha vitamina, cada día. Las mejores opciones son los cítricos, el kiwi y verduras como el tomate, la col y el pimiento.

Vitamina D

La vitamina D es de suma importancia para la resistencia de los huesos, sobre todo en los infantes, pues se encuentran en una etapa de desarrollo en el que el crecimiento de los huesos debe ser el mejor posible.

De igual manera, esta vitamina estimula la salud muscular, por lo que ayuda a prevenir la debilidad muscular y el cansancio. Esto la convierte en un elemento esencial en la dieta de deportistas o personas que visitan regularmente el gimnasio.

Se considera una de las vitaminas para mejorar las defensas más importantes debido a que es necesaria para la activación de las defensas del organismo. A esto hay que sumar que también ofrece un efecto protector de inhibición en los casos en que está presente una inmunidad adquirida.

Por ello, las personas que padecen de enfermedades autoinmunes pueden ser especialmente beneficiadas del consumo de esta vitamina.

Vitamina E

Las funciones protectoras de la vitamina E se relacionan con la piel, puesto que se trata de un componente necesario para el mantenimiento de esta en condiciones óptimas ante la acción de los gérmenes que interactúan diariamente con ella.

Por otra parte, la Vitamina E también es conocida por su potencial como antioxidante, ya que contribuye a la regeneración de las células. Esta característica es la razón por la que las personas con defensas bajas deben incrementar su consumo de vitamina D.

De la misma manera, también es la razón por la que se concentra en algunos productos dermatológicos y se utiliza en ciertos tratamientos estéticos. Las mejores fuentes de esta vitamina son el aguacate, los frutos secos, aceites vegetales y verduras de hoja verde.

Vitamina A

Finalmente, hay que mencionar a esta vitamina que, cuando no está presente en suficientes cantidades en el organismo, altera la secreción de anticuerpos y la inmunidad natural de las células.

El consumo de cantidad adecuadas de vitamina A es imprescindible para el mantenimiento de las mucosas que se involucran en la defensa del organismo ante diferentes agentes infecciosos.

Los alimentos donde tiene mayor presencia son el hígado, grasas lácteas, yema de huevo y carnes de animales. También es posible conseguirla en forma de provitamina A en el boniato, calabaza, albaricoque y zanahoria.

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