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Alcohol y deporte

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Contenido del artículo

Todos los que nos consideramos amantes del deporte queremos encontrar esa combinación perfecta entre dieta y entrenamiento para progresar lo máximo posible en nuestras respectivas modalidades deportivas. En este caso hablaré de la dieta, y es que no todo son hidratos de carbono, proteínas o grasas. Es más, tampoco me estoy refiriendo a los micronutrientes (como pueden ser las vitaminas y los minerales). En el diseño de nuestras dietas solemos prestar gran atención a los macronutrientes, en caso de que dejemos que nos la diseñe un profesional (la mejor opción), también equilibrará nuestra ingesta de micronutrientes para obtener beneficios, sin embargo, aunque no suela mencionarse en el diseño de estas dietas, ¿qué pasa con el alcohol que ingerimos?

En la sociedad actual, el alcohol es uno de los grandes protagonistas del mercado, y es que al tradicional problema del abuso del alcohol de los varones de edad media, ahora se han sumado las mujeres y los adolescentes que copian los modelos de comportamiento de las personas adultas. Quizás el fácil acceso a las bebidas alcohólicas debido a su inclusión dentro de las drogas permitidas sea una de las razones por las que la ingesta de estos productos es cada vez mayor, o quizás que su precio sea cada vez menor, lo que está claro es que la crisis no afecta en este campo, y es que en un país en el que puede ser más barato un vicio como el alcohol que un balón de cualquier deporte, algo está fallando.

Por otro lado, y en esta ocasión sí que me siento orgulloso de este dato, cada vez hay más población que practica deporte, habiendo una gran variedad de motivos para la práctica deportiva. En esta línea de pensamiento, es muy probable que muchas de estas personas que se están iniciando en el deporte consuman alcohol, aunque sea de forma esporádica, y quizás se pregunten por qué no mejoran en sus respectivos deportes si están siguiendo a la perfección la dieta que les mandó su nutricionista y los ejercicios recomendados por su entrenador, pues quizás las respuesta esté en el alcohol.

alcohol

Tras esta exposición de hechos, me dispongo a desarrollar este artículo en el que hablaré principalmente de la influencia que tiene la ingesta de alcohol en nuestro rendimiento deportivo y, además, comentaré un caso específico como es el de la cerveza.

Influencia del alcohol en el rendimiento deportivo

En primer lugar me gustaría señalar que en este artículo no voy a comentar los riesgos y problemas que pude generar el consumo de alcohol en nuestra salud, de eso podéis encontrar muchísima información en otros sitios, información que considero importante y que os animo a que adquiráis. Esos problemas ya están más que claros, sin embargo los perjuicios que puede acarrear el consumo de alcohol en nuestro rendimiento deportivo no son tan conocidos, incluso pudiendo llegar al extremo de escuchar comentarios de personas que atribuyen algunos efectos beneficiosos del alcohol en la práctica deportiva: mitos, y a continuación explicaré el por qué.

Para seguir un orden lógico, clasificaré la lista de efectos del alcohol del ejercicio según la capacidad física en la que influyan, enumerando así los efectos sobre la capacidad de fuerza y de resistencia principalmente, y además enumeraré algunos efectos que no afectan a una capacidad concreta, sino al organismo en general.

Efectos del alcohol sobre la capacidad de fuerza:

  1. Disminuye la fuerza de agarre y la potencia en el salto vertical.
  2. Sin embargo, si la ingesta no es inmediata, la resaca no afecta al rendimiento en la capacidad de fuerza y potencia.

Efectos del alcohol sobre la capacidad de resistencia y velocidad:

  1. Acelera la llegada de la fatiga, sobre todo en ejercicios de alta intensidad.
  2. Debido al efecto deshidratador del alcohol afecta al rendimiento en los deportes cíclicos, sobre todo en ambientes cálidos.
  3. Por tanto, disminuye el rendimiento en todas las pruebas de deportes cíclicos.
  4. Al contrario que en la fuerza, la resaca también disminuye el rendimiento en resistencia.

Efectos del alcohol sobre equilibrio y la precisión:

  1. Incrementa los temblores en las manos.
  2. Disminuye la estabilidad y la capacidad de mantenernos en equilibrio.
  3. Afecta negativamente a las habilidades finas (como pueden ser la precisión o la coordinación ojo-mano).

Efectos del alcohol sobre el organismo en general:

  1. Existe la creencia de que el alcohol nos ayuda a calentar cuando realizamos deportes en climas fríos (por ejemplo deportes de montaña). No es más que un mito, de hecho, el alcohol favorece el enfriamiento y aumenta el riesgo de hipotermia en este tipo de climas. Al sentir frío el organismo pone en marcha un sistema de defensa que consisten en estrechar los vasos sanguíneos para que la sangre circule más lenta y se concentra en el pecho y la cabeza (órganos vitales), de ahí que sintamos frío en las extremidades. El alcohol es un vasodilatador, va a ensanchar los vasos sanguíneos haciendo que la sangre fluya hacia las extremidades, provocando una falsa sensación de calor y aumentando así el riesgo de hipotermia.
  2. Tras la realización del ejercicio físico, los efectos perjudiciales del alcohol sobre el organismo se acentúan, puesto que nuestro cuerpo se encuentra en un estado de deshidratación y falta de nutrientes, lo que hace que el alcohol se absorba más rápido, y de nuevo por su efecto deshidratador, influirá en la recuperación, ya que dificultará la rehidratación del organismo y la absorción de otros nutrientes como los hidratos de carbono. Además, también dificultará la recomposición del tejido muscular dañado, ya que para repararlo es necesaria una vasoconstricción para que la sangre se acumule en las zonas dañadas, y recordemos que el alcohol es un vasodilatador.

Todos estos efectos comienzan a darse con dosis moderadas de alcohol en sangre, a partir de los 0,02 g/dl, ya pueden comenzar a ocurrir estos efectos perjudiciales.

La cerveza y el deporte

A continuación analizaré un caso específico y real del efecto de una bebida alcohólica sobre el organismo cuando la tomamos inmediatamente después de realizar nuestro entrenamiento. Estoy hablando de la cerveza, y es que hay muchísimas personas que recomiendan la ingesta de esta bebida tras la práctica deportiva afirmando que favorece los mecanismos de recuperación, actuación que se ha extendido mucho entre los deportistas. ¿Cuánto de cierto hay en esa afirmación? Me basaré en la tesis doctoral de Cervantes Borunda, M.S.

cerveza

En dicha tesis se sometía a los sujetos a una prueba física, tras la cual, a un grupo se le administraba agua, y al otro agua y cerveza (660 ml), realizando la ingesta de estos líquidos durante un tiempo total de 2 horas.

En cuanto a la rehidratación tras la práctica deportiva, en dicha tesis se comprueba que no hay diferencias significativas en si se realiza sólo con agua, o mezclando agua y cerveza, siempre que se realice poco a poco, en un total de 2 horas tras el ejercicio. Sin embargo, como dije antes, el alcohol produce deshidratación, por tanto, la hidratación sólo con agua es más efectiva. La solución a esta contradicción es que la cerveza tiene un sabor apetecible, lo facilita que se ingiera más líquido, y así se iguale al nivel de rehidratación producido por el agua.

Hasta aquí parece no haber un problema mayor en la ingesta de cerveza tras el ejercicio físico. Es más, es cierto que la cerveza tiene un efecto antioxidante, además de ciertos carbohidratos, como las maltodextrinas, que van a facilitar la recuperación muscular.

En definitiva, nos encontramos, en líneas generales con 2 efectos positivos de la ingesta de cerveza tras el ejercicio que no tiene el agua (el sabor y la recuperación muscular) y 1 efecto negativo que tampoco presenta el agua (el alcohol). En mi opinión, la solución es sencilla, pues las cervezas sin alcohol tienen la misma composición que la cerveza con alcohol excepto un nutriente: el alcohol. Por tanto, la rehidratación con cerveza sin alcohol va a ser mucho más eficiente que con la cerveza con alcohol o solo con agua.

El deporte y la prevención del alcoholismo

Para finalizar me gustaría aclarar una idea, y es que siempre se le atribuye al deporte el poder de promover valores, dando por hecho que las personas que hacen deporte son más responsables, más educadas,… y menos adictas al consumo de sustancias nocivas (como el alcohol). Esto no es así, el deporte por sí mismo no promueve valores. Claro que puede hacerlo, pero depende como lo tratemos, no vale con darle un balón a un niño para que se convierta en mejor persona, hay que trabajar con él, y el deporte es un fantástico vehículo para conseguirlo, pero sabiendo como usarlo.

Hay muchos estudios que apoyan esta idea, pero os voy a presentar uno en concreto, el realizado por Rodríguez Ordax, J., De Abajo, S. y Márquez, S. (2004) en el que se divide a los sujetos del estudio (alumnos de ESO) en 4 categorías según el tiempo dedicado diariamente a la práctica deportiva. Con esas categorías establecidas, los autores citados estudian la cantidad y frecuencia de consumo de sustancias nocivas como el tabaco o el alcohol encontrando diferencias significativas en el consumo de estas sustancias entre los sujetos que realizan más actividad física y los que menos. En este caso en concreto, los alumnos que realizaban más deporte eran los que menos alcohol consumían, lo que nos hace pensar que el deporte tiene un importante poder en la prevención del alcoholismo, sin embargo, hay otros estudios, como el realizado por Nebot y cols. (1991) en los que se encuentran una situación distinta, y es que los que más deporte practican, también son los que más alcohol consumen. En conclusión, el deporte bien utilizado puede ser el mejor vehículo para la transmisión de valores y puede tener un papel fundamental en la prevención del alcoholismo, pero hay que saber inculcar estos valores, no basta con la práctica deportiva.

Fuentes

  • Serban, G., Simona, P. (2012). Data concerning the correlation between tobacco, alcohol, internet and sports results on a group of students from the Faculty of Physical Education and Sport Timisoara. Journal of Physical Education and Sport, 12(3), Art 48, pp.324 – 330.
  • Rodríguez Ordax, J., De Abajo, S. y Márquez, S. (2004). Relación entre actividad física y consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias perjudiciales para la salud en alumnos de ESO del municipio de Avilés. European Journal of Human Movement, 12, 46-69.
  • Nebot, T. et cols (1991). la actividad física de los escolares: un estudio transversal. Revista de sanidad pública, 65, 325-331.

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