Mejora la flexibilidad de tus tobillos

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Contenido del artículo

Necesitamos un rango de movimiento completo en la dorsiflexión del tobillo para realizar actividades de la vida diaria como levantarnos de una silla o alcanzar un objeto del suelo(1). Se requieren unos 10º de dorsiflexión para caminar sobre una superficie con pendiente, bajar escaleras o arrodillarse, y unos 20º/30º para correr(2). Los tejidos contráctiles, como el sóleo y el gastrocnemio, y los no contráctiles, como los ligamentos, capsula articular y hueso, pueden restringir el rango de movimiento de la dorsiflexión de tobillo(3).

Debemos valorar la manera en que tanto los músculos como las estructuras articulares contribuyen en la dorsiflexión del tobillo para determinar qué estructuras son las que pueden limitarnos la movilidad(4). Por norma general, la movilidad del tobillo se mide con el sujeto sin soportar su peso. Medir el rango de movimiento de la dorsiflexión con las rodillas extendidas valora la influencia del sóleo y el gastrocnemio sobre este movimiento, mientras que si medimos la movilidad con las rodillas flexionadas estaríamos valorando la influencia específica del sóleo en la dorsiflexión del tobillo. La manera más frecuente de medir el rango de movimiento es con un goniómetro o con un inclinómetro. Si identificamos una restricción en la movilidad del tobillo, deberemos establecer una estrategia para mejorar la amplitud del movimiento limitado.

El estiramiento estático tanto del sóleo como del gastrocnemio es una estrategia muy usada desde hace años para eliminar las restricciones en la dorsiflexión del tobillo. Se pueden estirar tanto de pie como sentados, con las rodillas extendidas para hacer hincapié en el gastrocnemio, y con las rodillas flexionadas para estirar más específicamente el sóleo(4). En la posición en bipedestación, el sujeto puede usar una rampa, escaleras o cualquier objeto que simule una superficie elevada que permita una flexión dorsal del tobillo, situando a la musculatura posterior en una posición de estiramiento, bien con las rodillas estiradas o bien ligeramente flexionadas(5). El estiramiento en esta posición se enfoca sobre las restricciones contráctiles y debe realizarse cuando el dolor de una posible lesión previa del tobillo ya no sea un factor limitante, y siempre bajo la supervisión del fisioterapeuta y/o preparador físico correspondiente.

Como hemos dicho anteriormente, las estructuras no contráctiles, como los ligamentos y la capsula articular, también pueden limitar la movilidad del tobillo. Cuando hay restricciones en el movimiento posterior del talón dentro de la articulación talocrural (también llamada tibioperoneal astragalina), no puede realizarse el movimiento completo de dorsiflexión del tobillo. La movilización articular está indicada cuando hay restricciones en estructuras no contráctiles. Así pues, se cree que un mejor desplazamiento posterior del talón aumenta el rango de movimiento de la dorsiflexión cuando hay restricción capsular(6,7,8,9,10). Las técnicas de auto-movilización articular han de ser supervisadas por el preparador físico en un principio para poder ser desarrolladas por el propio sujeto en el centro deportivo sin necesidad de ayuda. Estas técnicas de automovilización pueden ayudar a mejorar el rango de movimiento articular del tobillo y a reducir la incapacidad funcional. Así pues, el objetivo fundamental de este artículo es el de presentar una técnica de automovilización para el tobillo que pueda usarse para mejorar la movilidad de la articulación talocrural y por consiguiente la dorsiflexión del tobillo, tan necesaria en ejercicios como la sentadilla y el peso muerto.

Técnica

Las movilizaciones articulares se usan para disminuir el dolor, aumentar el rango de movimiento y tratar la disfunción articular después de una lesión. No deben usarse en personas con fracturas, osteoporosis, procesos inflamatorios o patologías neurológicas. Como en este caso hablamos de una automovilización, esta técnica puede usarse en fases avanzadas de rehabilitación, cuando el dolor ya no es un factor limitante y el objetivo del tratamiento se basa en mejorar el despalzamiento posterior del talón y reducir la restricción a nivel talocrural.

La técnica de automovilización talocrural debe realizarse de pie, flexionando la cadera y la rodilla con el fin de movilizar dicha articulación. Este movimiento, similar a la primera fase del lunge, se usa para medir la dorsiflexión del tobillo, mediante un inclinómetro. Ahora bien, para poder movilizar la articulación crural debemos usar una cinta, que colocaremos justo por encima del empeine y la anclaremos a una superficie fija y estable, a espaldas del sujeto. El objetivo de la cinta es facilitar el desplazamiento posterior del talón durante la automovilización del tobillo. Mientras el sujeto se encuentra en una posición neutra, de pie, con la rodilla ligeramente flexionada y con la cinta por encima del empeine, se le pide que adelante la rodilla para flexionar dorsalmente el tobillo hasta el límite del movimiento, siempre en ausencia de dolor.

Una compensación muy habitual en sujetos con dorsiflexión restringida es una excesiva pronación del pie durante este movimiento del tobillo(6). Podemos corregirlo colocando una toalla pequeña debajo de la parte interna del pie, para ayudar a mantenerlo en posición neutra a la articulación subtalar(5,11). Aunque no hay un protocolo establecido acerca del número de series y repeticiones óptimo, se recomienda realizar unas 3 series de 30″-60″ de movilizaciones de manera repetitiva y oscilatoria(7,12), que consisten en movimientos lentos y de pequeña amplitud dentro del rango de movimiento.

Conclusión

Esta técnica de automovilización del tobillo está indicada para todos aquellos que tienen limitado el movimiento de dorsiflexión. Esta restricción es muy frecuente en deportistas, y limita la ejecución de ejercicios tan importantes como las sentadillas, el peso muerto, lunges, etc. también está indicado para todos aquellos que hayan sufrido una lesión en el tobillo con anterioridad, como un esguince, con el fin de recuperar la movilidad que se haya podido perder y también poder prevenir recidivas en el futuro.

Es importante señalar que esta automovilización ha demostrado disminuir el dolor, aumentar la movilidad en el tobillo, mejorar la funcionalidad y acortar el tiempo de recuperación en varios estudios(7,8,9,12,13). No obstante, si durante esta técnica de automovilización aparece dolor, se recomienda parar inmediatamente y acudir al fisioterapeuta para que pueda realizar una exploración a fondo de la articulación del tobillo con el fin de descartas algún tipo de lesión que esté contraindicada con la misma.

Fuentes:

Nicole L. Cosby, and Terry L. Grindstaff. Strength and Conditioning Journal. June 2012.

  1. Karas MA and Hoy DJ. Compensatory midfoot dorsiflexion in the individual with heelcord tightness: Implications for orthotic device designs. J Prosthet Orthot 14: 82– 93, 2002.
  2. Youdas J, Bogard C, and Suman V. Reliability of goniometric measurements and visual estimates of ankle joint active range of motion obtained in a clinical setting. Arch Phys Med Rehabil 74: 1113, 1993.
  3. Hertel J. Functional instability following lateral ankle sprain. Sports Med 29: 361– 371, 2000.
  4. Grindstaff TL, Beazell JR, Magrum EM, and Hertel J. Assessment of ankle dorsiflexion range of motion restriction. Athl Train Sports Health Care 1: 7–8, 2009.
  5. Grindstaff TL, Beazell JR, Magrum EM, and Hertel J. Stretching technique for restricted ankle dorsiflexion while maintaining subtalar joint neutral. Athl Train Sports Health Care 1: 50, 2009.
  6. Denegar CR, Hertel J, and Fonseca J. The effect of lateral ankle sprain on dorsiflexion range of motion, posterior talar glide, and joint laxity. J Orthop Sports Phys Ther 32: 166–173, 2002.
  7. Green T, Refshauge K, Crosbie J, and Adams R. A randomized controlled trial of a passive accessory joint mobilization on acute ankle inversion sprains. Phys Ther 81: 984–994, 2001.
  8. Pellow JE and Brantingham JW. The efficacy of adjusting the ankle in the treatment of subacute and chronic grade I and grade II ankle inversion sprains. J Manipulative Physiol Ther 24: 17–24, 2001.
  9. Vicenzino B, Branjerdporn M, Teys P, and Jordan K. Initial changes in posterior talar glide and dorsiflexion of the ankle aftermobilization with movement in individuals with recurrent ankle sprain. J Orthop Sports Phys Ther 36: 464–471, 2006.
  10. Whitman JM, Childs JD, and Walker V. The use of manipulation in a patient with an ankle sprain injury not responding to conventional management: A case report. Man Ther 10: 224–231, 2005.
  11. Tiberio D. Evaluation of functional ankle dorsiflexion using subtalar neutral position: A clinical report. Phys Ther 67: 955–957, 1987.
  12. Landrum EL, Kelln BM, Parente WR, Ingersoll CD, and Hertel J. Immediate effects of anterior-to-posterior talocrural joint mobilization after prolonged ankle immobilization: A preliminary study. J Man Manip Ther 16: 100–105, 2008.
  13. Collins N, Teys P, and Vicenzino B. The initial effects of a Mulligan’s mobilization with movement technique on dorsiflexion and pain in subacute ankle sprains. Man Ther 9: 77–82, 2004
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1 comentario en «Mejora la flexibilidad de tus tobillos»

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